El Cuenco de Baubo

Espacio del ÚTERO, la casa de todos.


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El País de la Risa

irinatweedie

Irina Tweedie

Gracias a Belén Galadi por publicar este cuento anónimo.

“La Maestra estaba de un talante comunicativo, y por eso sus discípulos trataron de que les hiciera saber las fases por las que había pasado en su búsqueda de la divinidad. Primero, les dijo, La Divinidad me condujo de la mano al País de la Acción, donde permanecí una serie de años. Luego volvió y me condujo al País de la Aflicción, y allí viví hasta que mi corazón quedó purificado de toda afección desordenada. Entonces fue cuando me vi en el País del Amor, cuyas ardientes llamas consumieron cuanto quedaba en mí de egoísmo. Tras de lo cual, accedí al País del Silencio, donde se desvelaron ante mis asombrados ojos los misterios de la vida y de la muerte.

¿Y fue ésta la fase culminante de tu búsqueda? le preguntaron. Sigue leyendo

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EL DESEO

Cuento Sufi

Recreación de Ana Barrios Camponovo

Antes de entrar en este  cuento sufí, breve, hermoso y con un sutil grado de humor, me vais a permitir que formule algunas preguntas.

¿De dónde nacen los deseos? ¿Es lo mismo un sueño que un deseo? ¿Cómo se define la palabra “deseo”? ¿Cuál es su origen etimológico? ¿Es bueno o es malo desear…? Son variadas y profundas las preguntas. Voy a responder sólo algunas, las otras quedarán para que tú las sientas en tu interior. Sigue leyendo


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CORAZÓN

de la web

En El Cuenco De Baubo hemos estado viajando en el libro Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés. Es una experiencia trascendente y profunda cuando se hace en manada.
Por ello, queremos compartir con ustedes unas de las reflexiones de esta autora, a propósito de la vida en femenino.
Clarissa Pinkola Estés
“La diferencia entre vivir desde el alma y vivir sólo desde el ego radica en tres cosas:
– La habilidad de percibir y aprender nuevas maneras.
– La tenacidad de atravesar senderos turbulentos.
– La paciencia de aprender el amor profundo con el tiempo.
Sería un error pensar que se necesita ser un héroe endurecido para lograrlo. Sigue leyendo


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La Sospecha

Wu-Guanzhong

por Ana Barrios Camponovo

En tiempo de desconfianzas, de sospechas, de elucubraciones y anticipaciones absurdas… En tiempos de rondar en lo oscuro, de no atreverse a mirarse a los ojos, de optar por el páramo de una vida sin abrazos auténticos… Desde El Cuenco de Baubo apostamos por el sin-tiempo de la confianza. El ‘sintiéndo-te’, el sintiendo-con de la confianza; el sin-dobleces de la confianza; el sin-defensas de la confianza; el sin-justificaciones de la confianza; el sin-trincheras de la confianza; el sin-ton-ni-son de la confianza; apostamos por la sin-razón de la confianza, por la alegría de vivir de la confianza; por la inocencia de la confianza.

La confianza es como un descampado: no tienes dónde ocultarte.

La desconfianza es como un bosque en la noche,

todo son sombras, todo amenazas,

todo palabras rasgadas,

todo sobresaltos generados por tus propias y confusas sombras.

¿Y qué mejor que un cuento para estos momentos…?

Este agosto va de cuentos, porque los cuentos son terapéuticos en sí mismos. Va de cuentos, porque nos hace falta retornar a la esencia de la sabiduría de la especie.

Cuentos que como espejos, reflejan otro aspecto de nosotras/nosotros mismos: esas actitudes que solemos ver en los demás y que nos enfadan e incluso, nos indignan.

Cuentos que nos permiten dejar de estar a la defensiva, y ver que el depredador que nos persigue no es otro que nuestra sombra.

Rescato de la alforja de un peregrinar infinito, otro cuento chino. Sigue leyendo…


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Cuenco de Cuentos

Les comparto un cuento chino que me acompaña hace algunos años. Lo encontré en un cuenco con objetos que alguien, en un descuido evidente, había depositado junto a un contenedor de basura. Aquel receptáculo de mimbre trenzado con precisión, me recordó esas historias con finales la mayoría de las veces infelices. Historias de objetos e incluso de seres que continuarían anónimas eternamente. Retrocedí unos pasos y tomé el cuenco como si lo hubiesen trenzado para mí. A paso lento fui hurgando el contenido y entre los muchos tesoros irrelevantes, encontré este pequeño libro, del que extraje un cuento. ¿Buena suerte? ¿Mala suerte?… 

Recreación: Ana Barrios Camponovo

El señor Lu era un campesino chino. Los campesinos en China, como en casi todas partes, tienen una vida dura y una economía ajustada. La contemplación de la naturaleza había otorgado al señor Lu una sabiduría profunda, de pocas palabras. Convivía con su mujer y con su hijo, a quien apreciaba especialmente. El tercer integrante de la familia era un caballo experto en tirar del arado. Un día, el hijo que ya era un joven fuerte y sano, entró corriendo a la casa y gritó, agitado aún por la impresión:

-¡Padre, ha sucedido algo terrible! ¡Se escapó el caballo! ¡Qué mala suerte!

-¿Mala suerte? -respondió el señor Lu-. Habrá que verlo… -El campesino se encogió de hombros y siguió haciendo sus cosas. Sigue leyendo


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SORPRESAS Y FRASES CÉLEBRES

Por estos lares del norte, llega la primavera, se huele y ya se siente en los brotes verdes de muchos arbustos y árboles, y en el esplendor de los almendros en flor que pintan de blancos y rosados matices el azul del cielo.

Madame La Cabra, animal emblemático de este año, trae otra vez sus mensajes. Se había querido retirar por unos días a sus montañas meditativas, apartándose así del mundanal ruido, pero de pronto la sorprendió un pequeño alboroto…

Respiró profundamente, y sin ofuscarse ante tanto resplandor vital, nos comunicó que ha escrito una frase célebre, en la que estará meditando durante todo el fin de semana.

por AnA

por AnA


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A través del Reflejo

Te presentamos otro cuento sembrado para los Encuentros de Cuenca. Éste, acaba de florecer. Si así lo sientes, querida lectora o lector, deja un comentario. ¿De qué valen los me gusta? Ponerlo ayuda a difundir sí, es verdad, pero no crea puentes, ni vínculos, ni identidades. Escribir, lo decimos por propio ejercicio, hace que te impliques, te recrea, te da la sensación de hilar en el misterio. 

ilustración AnA

ilustración AnA

A través del Reflejo

Nubes grises pasan majestuosas… el cielo está demasiado alto, hoy, para mí…

Una flecha de patos se dibuja en el cielo. Me gustaría ser uno de ellos. ‘Volar aventuras’ suena más bonito que ‘correr aventuras’.

A ras del suelo, mis zapatos gastados en las puntas me recuerdan que, conmigo y a todas partes, viene la niña. Ha jurado que nunca más confiaría en los adultos, por eso habla poco. Cuando lo hace, no la escuchan. Ha comprendido que el mundo es como es, no como a ella le gustaría que fuese. Pero, ¿de qué manera debería ser el mundo? O, ¿cómo le gustaría ser a ella? Sigue leyendo