El Cuenco de Baubo

Espacio del ÚTERO, la casa de todos.

Almas

La enseñanza del Colibrí es muy difícil de recordar

Claudia Botero

 ¿No te ha pasado, que a pesar de tu firme vocación de no meterte en problemas, de buscar un amor que de verdad te quiera o tal vez un trabajo en el que te sientas pleno, terminas aceptando ese amor a medias, relaciones complicadas y ese trabajo que te hace muy infeliz?
Jardín de Colibrí

Jardín de Colibrí

La pregunta es : ¿Porque diablos aceptamos lo mediocre, no tan bueno o regular en nuestras vidas como algo normal?. 

El Colibrí, así y pequeñito como es, sabe algo, esto es, el valor de lo bueno. El es un ser que liba solo una vez cada flor durante la estación, no repite sino hasta el próximo año. El se las arregla con detenimiento y reflexión sobre aquello  que quiere y que no desea, se devuelve en pleno vuelo si no le gusta y pasa inmediatamente a lo siguiente.

El Colibrí expresa la bondadosa sabiduría de buscar lo bueno y solo bueno sin remordimiento ni culpa, porque este néctar, que te llena el corazón, se irradiará a través de ti y te dará dulzura y mucha belleza interior, un logro superior para la vida y la consciencia.

Entonces ¿Cual es la razón por la cual las personas aceptamos lo malo para nuestras vidas como algo normal en vez que querer y aceptar solo lo  bueno?

Son varias las razones, y cada una merece una explicación extensa, sin embargo aquí simplemente  enumeraré algunas muy comunes:

– Creencias y patrones culturales del tipo : “Solo lo difícil vale la pena”

-Convicciones  vinculadas a la religion: “Sufriendo se alcanza la salvación”

– Problemas con la auto-estima: “Esto es todo lo que merezco, así sea malo para mi”

– Mas problemas con la auto-estima: ” Esto es demasiado bueno para mi, no debe ser cierto”.

– Ideas irracionales sobre las relaciones: “Si yo me aguanto esto, esta persona que yo quiero me va a amar”

Entonces, ¿cómo podemos cambiar estas convicciones que a veces están tremendamente arraigada dentro de nosotros mismos?

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En primera instancia con consciencia y haciendo cosas prácticas y sencillas que nos demuestren que lo bueno es muy bueno y que hay que buscarlo:

Algunos ejemplos de como funciona esto:

– Buscar estar solo en relaciones absolutamente positivas, donde puedas ser tu mismo o tu misma y expresar tus sentimientos con absoluta tranquilidad y verdad.

– Hacer aquel trabajo que te gusta tanto, por lo menos buscarlo con ahínco  y, si no lo logras, dedicar tiempo valioso e importante de tu vida a hacer aquella actividad en la que te sientes bien, que te parece rica aunque  se realice sin ningún sentido práctico  para los otros. Cocinar, ver películas de fantasia o de amor!, dedicar un poco mas de tiempo a acicalarte, tal y como lo hacen los seres del mundo natural, una pequeña caminata en las tardes, visitar aquellos amigos o amigas con quien ríes como loco o loca. Un masaje, pintar, dibujar, aprender a tocar un instrumento musical, lo que sea que te haga feliz.

– Evitar al máximo los conflictos y las confrontaciones innecesarios. No hay manera de que una persona entienda aquello que no quiere  entender o saber… entonces ¿para que el desgaste?… ya llegará el tiempo en que la persona lo haga por si misma. Cualquier otra opción se sentirá como agresiva e invasiva con mucha seguridad.

– Entender el amor que hay disponible para nosotros en la vida y aceptarlo. ¿Que la persona que te quiere no es la misma que tu quieres sino otra?, pues a dar las gracias porque hay amor para ti!. ¿Que alguna expectativa referente a un trabajo, reunión o actividad que tenias planificada no se cumple?… pues a dar  gracias porque tienes la oportunidad de conocer algo nuevo y diferente para tu vida…

Tener amor y muchas bendiciones, aunque te parezca increíble, depende en un 90%, según lo veo, de la capacidad de recibir que tu tengas.

¿Sabes recibir y reconocer el amor que hay para ti?

El otro 10% corresponde a la suerte… ¿Pero quien no esta lleno de suerte cuando todo lo que le rodea es pura belleza y amor?… y pudiera ser que estas atravesando un momento difícil y lleno de complicaciones… pero la enseñanza del Colibrí es tan poderosa, que en cuanto entras en esta nueva frecuencia, todo, absolutamente todo se comienza a trasformar y a revelar como milagro y oportunidad.

El Colibrí, maestro de maestros.

ALMA ARTESANA

Siempre he creído que, aún ganando un sueldo modesto, era bueno de vez en vez, invertir en una prenda de calidad, belleza y manufactura amorosa. Así son los fulares, ponchos, colchas, mantas que elabora con las mejores lanas de España, Nade Favreau, en el Taller del Telar, en Bubión, Granada. Le hemos hecho una entrevista, merece ser vista y compartida. Gracias por tu buen gusto y por el apoyo a la artesanía.

Calle típica de Bubión

Los primeros días de enero realizamos un viaje a la Alpujarra granadina con un par de amigas entrañables. Amigas de esas que disfrutan de todo y están dispuestas a caminar, hablar, callar, admirar, contemplar, jugar, divertirse y descubrir los pequeños detalles para que no se nos pasen los grandes. Nuestro centro de operaciones fue Bubión un pueblito situado a 1300 metros de altura sobre el nivel del mar en pleno parque nacional de Sierra Nevada. En los atardeceres de invierno puede verse el mar Mediterráneo y las montañas de la costa africana. Allí fuimos a visitar el Taller del Telar y encontramos a Nade Favreau, una Maestra artesana que nos brindó su tiempo, su sabiduría, su calidez y su arte.

Por cierto, Nade está esperando aprendices del Telar de Lanzadera Volante, ¿quién se apunta a aprender este bello oficio?

Esta es nuestra pequeña e imprevista entrevista.

Si deseas contactar con Nade:

Calle Trinidad nº 11
E-18412
Bubión – Granada
Tel/Fax (34) 958 763 171

nade@tallerdeltelar.com

www.tallerdeltelar.com

Nubes

Las nubes tienen algo de almas

Inasibles,

vuelan llevadas por el viento.

Se sonrojan, se ocultan,

se esponjan

se tiñen de colores.

Vuelan desnudas…

Danzarina

Danzarina – Cuenca, otoño 2014 – AnA

¿Hay mejor paisaje de alma que una nube?

Se dejan fecundar por la luz a toda hora

Saben de pasión-sin-pecado ni morales

ni reglas ni botones ni cierres

Cuando me miro en tu sonrisa,

me vuelvo nube

fractal de Amor

Estremecida me tienes - Cuenca Otoño 2014 - AnA

Estremecida me tienes – Cuenca Otoño 2014 – AnA

Elefanta del cielo

¿has venido a buscarme?

No te anunciaste

 Mi alma de nube

atraviesa el cristal.

Elefante del cielo

Elefanta del cielo

Me gustan las mujeres

de la película Frida

del blog Pequeñas Vorágines

http://alfonsinasoledad.wordpress.com

De mis dos jefes, una es mujer y me encanta. Mi mejor amiga es una, dos de mis  amigas muy cercanas también lo son. Amigas tengo montones. Conocidas, incontables. Desconocidas con las que me topo, millones. Las veo cuando voy por la calle, ocupándose de sus asuntos. Convivo con ellas laboralmente, tanto colegas como clientes. Me codeo con ellas cuando salgo a divertirme. Me atienden en bancos, restaurantes y otros servicios. Están por todos lados.

Los medios me presentan mujeres “modelo” para que aspire a ser como ellas. La sociedad me crió para que me compare y compita con ellas. El machismo dicta que todas somos enemigas, pero me niego; yo escojo que me gusten.

La primera vez que escogí a una mujer, fue pequeñita. No me acuerdo de su nombre, pero me gustó tanto que la quise de amiga de inmediato. Cuando entré al Colegio Alemán, conocí a otra, M, y fuimos inseparables por años. Al final de la secundaria D marcó mi existencia, y nos apoyamos mutuamente. Cuando tenía entre dieciséis y diecisiete años, conocí a C, M y a G, que fueron y siguen siendo parte muy importante de mi vida. A los 21, S y su hermana E me dejaron entrar en su pequeño mundo mágico y forjé relaciones fuertes con ella y su círculo de amigas.

Las relaciones entre mujeres son mucho más profundas que lo que nos quiere hacer creer la cultura pop. En las películas, típicamente somos rivales por los afectos de un hombre equis. Laboralmente, se supone que nos arañamos entre nosotras para escalar en posiciones de poder. En la literatura, somos seres pasivos y catalizadores del crecimiento del protagonista. Socialmente, se supone que aspiramos a ser “uno de los chicos” y que “ala, yo personalmente me llevo mejor con los hombres, menos drama” y entonces la palabra “drama” quiere contener un concepto demasiado grande de competencias, deslealtades, turbulencias y envidias.

Tomates verdes fritos, peli

Hay demasiadas mujeres interesantes y atractivas a mi alrededor. Por mi profesión y estilo de vida, conozco una gran variedad de mujeres que se relacionan conmigo en distintas facetas de mi vida. Mi jefa, C,  es como una hermana mayor, mentora y amiga que combina una nueva maternidad con una gran pasión por su trabajo. M, una fotógrafa que conocí en LA PRENSA a los dieciséis años, es también a su manera, una increíble mezcla de mentora y amiga, apasionada por lo que hace y talentosa hasta la médula. G, mi mejor amiga, también es fotógrafa y una hermana que encontré en la vida. Conozco periodistas y comunicólogas, activistas de distintas causas, profesionales de muchos ámbitos, mujeres férreas que luchan a diario por dar a conocer sus opiniones y puntos de vista, muchas mujeres brillantes que iluminan mi vida.

Me gustan las mujeres que no se sienten obligadas a acomodarse en la norma. Me gustan agresivas, asertivas, que no usan tacones, sino zapatos bajos, que no se maquillan porque les da pereza y que no le tienen miedo a sus pelos en las piernas. Me gustan las que se ríen a carcajadas escandalosamente, las que no viven si no se han depilado todo del cuello para abajo y que no se quedan calladas cuando alguien les quiere decir algo feo. Me gustan las mujeres que les gustan las mujeres, y también a las que le gustan los hombres. Me gustan las mujeres con vestidos de flores, las que sólo andan de pantalón, las que se arreglan aunque sólo vayan a la esquina y las que sólo se hacen un moño desordenado porque tienen mejores cosas que hacer que peinarse. Me gustan las mujeres que leen (lo que sea que les guste), las que sólo ven televisión basura y me gustan las que les encanta cocinar para mimar y cuidar a las personas a su alrededor. Me gustan incluso las mujeres que no me agradan y no les agrado, y en sagrado equilibrio del cosmos, volteamos la cara para no saludarnos. Me gustan las mujeres “perras”, dulces, tímidas, extrovertidas, traidoras, leales, inteligentes y brutas.

Las chicas de la lencería, peli

Me gustan las mujeres que no me caen bien, y aunque no me gusten sus decisiones, me gusta que las tengan. Lo único que no me gusta es que muchas se sientan obligadas a no querernos a nosotras, al resto. Creo que somos fuertes como unidad y la mayor victoria que podemos tener como mujeres es amarnos la una a la otra. Por esto y más, no me sorprenden las miradas confundidas cuando voy por la calle manita agarrada con mi mejor amiga; me imagino que se preguntan si ella me gusta, y yo a veces los veo a los ojos y sonrío: claro que me gusta.

ISADORA DUNCAN, LA MAYOR DANZARINA DEL MUNDO

Por Ken Russell, BBC

Hemos leído sobre la vida de Isadora y rebuscado en la web material sobre su biografía. Esta película biográfica de la BBC de 1966, subida recientemente, recrea el vértigo vital de Isadora encarnado en la piel de Vivian Pickles, actriz inglesa. Hemos traído a Isadora a ALMAS, porque es uno de los referentes de femenino que rompe todas las reglas de su tiempo, e incluso de la modernidad, haciendo de su vida una obra de arte, sublime, irreverente, subversiva y desafiante en extremo.

Ken Russell siempre tuvo debilidad por Isadora, citándola como una de sus películas favoritas de la BBC. Es fácil ver por qué, ya que este retrato de una mujer cuya obsesión es la importancia del arte va perfectamente con la sensibilidad de Russell.

El comienzo de la película muestra, en sólo dos minutos, un montaje sin aliento de imágenes aceleradas, música y titulares de periódicos que abarrotan todas las historias más conocidas sobre la bailarina Isadora Duncan. La hora restante examina el mismo material con mucho más detalle, en un intento de explicar las motivaciones detrás de su vida, con frecuencia escandalosa, y su carrera, mostrando sus ambiciones imposibles y sus logros reales.

Russell presenta esto como una mezcla de secuencias reales y fantásticas con números de baile originales e imágenes de Leni Riefenstahl (Alemania, 1938) en el Olympia. Un canto de júbilo extático a la gloria del cuerpo humano.

La película fue co-escrita- y narrada por el escritor Sewell Stokes, un amigo personal de Russell, cuya presencia autoritaria asegura que las imágenes más fantásticas del director no oculten los hechos esenciales.

Dos años más tarde, Vanessa Redgrave jugaría el mismo papel en la película biográfica de Isadora en la pantalla grande (Karel Reisz, 1968), co-escrito por el colaborador habitual Russell, Melvyn Bragg. Como era de esperar, fue un asunto más tranquilo, aunque Redgrave fue nominada al Oscar.

“Solo tienes lo que das”

Isabel, tomada de la red

Isabel Allende

Mi hija Paula murió en mis brazos a la edad de 28 años, un año después de haber sido diagnosticada con una enfermedad rara y caer en coma. Después, mi esposo Willie, pacientemente, viéndome aflija durante tres años, un tiempo tan lleno de oscuridad que ni siquiera podía llorar, anunció que necesitaba un cambio de aires y insistió en hacer un viaje. Elegí la India, ya que era un lugar que Paula siempre había querido visitar.

Después de varios días de gira por Nueva Delhi, una ciudad llena de calor y humedad, con todas las formas de humanidad en toda su miseria y gloria, Willie y yo hicimos un viaje al campo. Un guía bigotudo y con  llamado Sirinder, nos recogió en nuestro hotel, el antiguo palacio adornado de un maharajá, y nos llevó al oeste, en el vecino estado de Rajasthan. Viajamos durante horas por el calor y el polvo, deteniéndonos a intervalos para beber una taza de chai, montar un elefante y para pasear por un mercado de la aldea, donde compré un puñado de pulseras de plata que me recordaron a los brazaletes que Paula siempre llevaba.

Al final del día, cuando el sol comenzó a descender hacia el horizonte rosado, divisamos un árbol solitario en medio de un desierto, por lo demás vacío. Debajo del árbol había un puñado de figuras curiosas, vestidas de negro. A medida que nos acercábamos vimos que eran un grupo de mujeres rodeado de varios niños. Llamé a Sirinder para detener el coche y me fui, sola, hacia el árbol. Las mujeres, claramente sorprendidas de verme, se levantaron para saludarme, charlando en un idioma que no entendía. Nos comunicamos a través de gestos y sonrisas. Después de un tiempo, cada vez más audaces, comenzaron a tocar mi cabello y mi ropa, sosteniendo sus brazos junto a los míos para comparar nuestros tonos de piel. No tenía nada más que ofrecer, así que entregué las pulseras que había comprado ese mismo día. Las mujeres las deslizaban sobre sus delgadas muñecas, riendo como colegialas.

Cuando Sirinder sonó la bocina, lo que indicaba que era hora de irse, una de las mujeres tomó mi cara entre sus manos gastadas y me besó en la frente. Su gesto, tan gentil y no afectado, me hizo llorar, las primeras lágrimas que había derramado en largo tiempo. Confundidas por mi tristeza, las mujeres me consolaron tentativamente, con sus ojos de kohl, de oscura simpatía. Yo les di un beso de despedida y comencé a caminar hacia el coche, pero antes de llegar, sentí una mano en mi hombro y me volví. Una de las mujeres se puso delante de mí, sosteniendo un fajo sucio. Negué con la cabeza para comunicar que no necesitaba nada. Gesticuló de nuevo que debía tomar lo que parecía ser un grupo de trapos, empujó su regalo en mis brazos y se apresuró a reunirse con sus compañeras. Quité la capa superior de tela sucia para descubrir un pequeño recién nacido, tan sucio como su escasa cobertura. Viéndola, la sostuve.  Sirinder me gritó que pusiera al bebé en el suelo, gritando que era sucio y enfermo, pero yo estaba demasiado aturdida como para hacer otra cosa que mantener al niño junto a mi cuerpo, meciéndolo suavemente. Sirinder agarró el bulto de mis brazos y se dirigió airadamente hacia las mujeres, que retrocedían con miedo.

Cuando nadie se movió para tomar el bebé, lo colocó en el suelo reseco bajo el árbol y salió de nuevo hacia el coche. Willie, me envolvió en sus brazos y me hizo entrar en el vehículo. Lloré en su pecho al irnos, mientras las formas negras debajo del árbol se fundían con la luz menguante.

“¿Por qué esa madre quiere dar a su bebé?”, preguntó Willie, visiblemente afectado.

“Fue niña”, respondió secamente Sirinder. “Nadie quiere a una chica.”

Cuando pienso de nuevo en ese ‘sucio trapo-envuelto-bebé’ –que si sigue vivo sería una mujer joven ahora, alrededor de la misma edad que mis nietas–, me lleno de tristeza, su pequeña cara me persigue todavía. Qué diferente su vida hubiera sido si la hubiera tomado y criado como propia, llenando su cabeza cada noche con historias de cómo su madre la quería tanto que la dio a un extraño. Pero yo no podía llevarla a casa. Sin embargo, como Sirinder siguió conduciendo y yo lloraba en los brazos de Willie, algo floreció dentro de mí. Esos momentos en los que sostuve a la niña en mis brazos plantaron una semilla en mi mente: la idea de que debo continuar el trabajo de mi hija. Paula era una maestra y una psicóloga, se dedicó a ayudar a los demás. Su mantra en la vida –un mantra que adopté en los años después de su muerte– fue “Sólo tienes lo que das.” Yo no podía salvar a aquél bebé, pero me gustaría hacer todo lo posible para ayudar a otros bebés como ella. Yo haría todo lo posible para evitar que otra madre sintiera tal desesperación que empujara a su bebé en los brazos de un extraño que pasa, con la esperanza de proporcionar a una hija amada, una vida mejor.

Poco después de regresar de la India creé la Fundación Isabel Allende. Su misión es la que hubiese querido el corazón de mi hija: empoderar a las mujeres y las niñas mediante la protección contra la violencia, la explotación y la discriminación, y les proporciona acceso a la autodeterminación reproductiva, la salud y la educación.

Según la ONU, las mujeres como las que conocí debajo de ese árbol en la India, son el 70 por ciento del mundo, 1500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta. Son las marginadas y abandonadas, las más pobres entre los pobres, ganando consistentemente menos que los hombres por el mismo trabajo.

Aunque las mujeres realizan dos tercios del trabajo mundial, ganan sólo el 5 % de los ingresos y poseen el 1 % de las propiedades.

Económicamente hablando, son casi invisibles –e invisibilidad equivale a impotencia–.

A nivel mundial, la mayoría de las mujeres y las niñas viven bajo una nube de violencia y vulnerabilidad, con sujeción a las tradiciones patriarcales que se desarrollan entre los más pobres y los más atrasados ​​de las sociedades.

A las mujeres se les niega alimentos, educación y atención de la salud; casadas con hijos; coaccionados para el trabajo y la prostitución; obligadas a tener hijos que no quieren o no pueden mantenerr, y violadas, golpeadas e incluso asesinadas sin repercusión. No tienen control sobre sus cuerpos, ni mucho menos sobre sus vidas.

Incluso en los países desarrollados, las mujeres que han recibido educación y que son económicamente independientes y que están relativamente bien, el patriarcado socava la libertad de las mujeres en la forma de discriminación en el empleo, la desigualdad de remuneración y el control de los derechos reproductivos.

Las mujeres representan el 51 por ciento de la población, y educar y capacitarlas es la clave para la paz y la prosperidad. Cuando las mujeres tienen el poder –cuando controlan sus mentes, sus cuerpos y sus finanzas– todos se benefician: los individuos, las familias, las comunidades y el mundo. Los estudios han demostrado que las mujeres educadas tienen menos hijos, y que las mujeres con ingresos, canalizan más dinero para alimentos, medicinas y educación para sus familias que los hombres en la misma situación.

El futuro de nuestro planeta depende de la capitalización de las capacidades de más de la mitad de la población mundial.

Aunque mi fundación ha crecido en los últimos 18 años, la concesión de becas a más de 100 organizaciones sin fines de lucro dedicada a ayudar a cientos de miles de mujeres y niñas sin recursos en todo el mundo, el trabajo que hacemos es todavía sólo una gota en un balde de imperiosa necesidad. Aún así, cada vida que tocamos nos acerca a la visión de Paula, la visión de un mundo en el que las niñas tengan la oportunidad de alcanzar su pleno potencial y las mujeres puedan participar igualitariamente en la sociedad.

Cada vez que yo firmo un cheque para una de las muchas organizaciones no lucrativas que hemos apoyado a lo largo de los años, recuerdo a la niña en la India. También siento que mi hija está a mi lado, y oigo sus palabras: Sólo tienes lo que das. Es por eso que me pongo de pie por Justicia.

Rostros de Mujeres en la India

de video de la Fundación

de video de la Fundación

Nuestra querida peruana, Rosa, la Chola, está por la India ejerciendo su formación en Medicina Tradicional Oriental, punturando a hombres y mujeres, viviendo la experiencia de esa parte del planeta que cuenta con millones de pobres, donde las mujeres son las más desfavorecidas. Tuvo oportunidad de visitar la Fundación Vicente Ferrer y nos ha escrito dando una visión digna de ser compartida. Gracias querida Rosa por tus crónicas sobre la Madre India que nos acercan a otras realidades y, como bien has expresado, nos hace cuestionar nuestro mundo occidental. También compartimos para ilustrar el artículo algunos vídeos de la Fundación Vicente Ferrer.

Rosa Angélica Flores Buisson

Hablar de la mujer india distinguida, elegante, bella, no tiene mayor sentido aquí.  Esa belleza que  poseen muchas de ellas no está en entredicho. Tampoco es meritorio hablar de la pujante ejecutiva joven o de la brillante empresaria que va logrando labrar su camino. Quisiera hablar de las otras, las que preferiríamos no ver, las que remueven algo en nuestro ser, sea por pena, miedo, o ¿similitud? Féminas que dependiendo de su casta, del sitio donde viven, de sus religiones, creencias y cultura  tendrán marcado un futuro del que difícilmente podrán escapar.

Rostros de mujeres hindúes de todas las edades que, aunque se compongan de los mismos elementos que el resto de la humanidad: ojos, pómulos, cejas… o muestran mucha dulzura y serenidad o van al otro extremo en que el dolor resulta inenarrable.

de la red

El incomparable conjunto de rasgos de las niñas, sean de la condición que sean, no te dejan avizorar lo que serán en la vejez, cómo se trastocará el brillo inigualable de esos ojos o la perenne sonrisa o la curiosidad. Tampoco llega a vislumbrarse el futuro en las esperanzadas jóvenes que sueñan con el amor.

Ver a esas ancianas que muestran dulzura en el paso del tiempo –la dulce y sabia carita de las viejitas de historias y películas, es algo que no he logrado encontrar aquí–.  A punta de irse forjando el día a día, pareciera ser que la adustez ayuda más a sobrevivir, y lo que por un lado es la perenne sonrisa de los niños, en la anciana muestra más bien lo que pudiera ser dolor.

El termino “intocables” que se da a las personas que no llegan ni siquiera al rango de las más bajas castas –palabra incluso prohibida por la ley– son las que, sin duda alguna, más padecerán. Marcadas por un signo que dan en llamar karmático, son privadas de todo poder de decisión.  Si el marido –del mismo nivel que ellas– no lo desea, no pueden ni salir de sus casas. No acceden a ningún trámite bancario ni comercial. Con ello, sus niveles de extrema necesidad no tienen ningún futuro ni solución. Lo  que sí comparten con otras féminas, incluso de clases altas, es el maltrato físico, y ni que decir psicológico del que son presas, salvo honrosas excepciones.

Pero entre las intocables, las labradoras de tierras, las que recogen la basura y realizan las labores más despreciables, ya no existe la sonrisa, y cuando se trata de regalarla, muchas veces no se consigue más que esgrimir una mueca. Y eso lo pudimos vivir con toda intensidad en la visita a las comunidades de mujeres a las que ayuda la Fundación Ferrer, una magnifica labor que pretende empoderarlas y darles la oportunidad  de generar ingresos, dentro del extenso paquete de labor social que realiza Ferrer. Recibidos por un numeroso grupo de ellas, niños y uno que otro marido, se nos adornaba con flores, pinturas en la cara y una calidez que muchos de nosotros quisiéramos ser capaces de expresar. Se veía alegría al recibir a los donantes extranjeros, muestras de simpatía y gratitud.

El grupo de las mujeres líderes de esta comunidad iba expresando los logros que ahora habían conseguido en el  pueblo gracias a los fondos rotativos que les permitían comprar una búfala y vender la leche, o comprar 2 borregos para engordar y luego venderlos con ganancias.

de la red

Pero ahí, diseminadas entre el público estaban las que ya con el correr de los años no se atreverían jamás a dar ese paso. Protegidas al cobijo de la comunidad, transcurrían sus días esperando verlos pasar. Y ahí sí que era patético mirarlas y no cuestionarse tantas cosas o inventar mil historias para tratar de entender. Como también era de entender el valor que tiene esta vida comunitaria que alberga a todos en pequeños pueblos con muchas familias, puertas jamás cerradas, cuido general de los niños y animales, celebraciones y demás. Incluso, por ahí se pudo ver, en un rincón, uno de esos seres como los que nos narran las páginas de algunas novelas, cubierto en telas para no ser visto, víctima de la lepra o quién sabe qué.  Queda la incógnita pero también el saber que ahí, en un remoto lugar de Andhra Pradesh él recibe que comer.

Y se va uno con el corazón como encogido de lo que es esta sencillez, este mundo comunitario, esta protección de los unos hacia los otros. Y comparas, inevitablemente, con la soledad de tanto anciano en los países “civilizados”, la fragilidad de tantos seres que no tienen en quien confiar, alejados de su núcleo vital; niños encerrados en mini-departamentos frente a una “madre televisión” o engrosando sus dedos pulgares de tanto jugar a la guerrita con un aparatito  que les despierta la violencia.

Seres aislados que como muertos vivientes van conversando con sus perros y prodigándoles amor, porque lo prefieren a la comunicación humana. Buscan la soledad, la individualidad, son incapaces de sonreír –signo de “debilidad”– a menos que sea frente a la pantalla de un ordenador que les permita soñar, fingir, creerse una vida que están lejos de experimentar.

Se busca la libertad como garantía de felicidad, sin entender que ésta conlleva responsabilidad. Y así, se huye del compromiso que como seres humanos tenemos los unos hacia los otros.  Nuestros rostros, los de fuera de India, los de muchas mujeres, hombres y niños, expresan una amargura comparable a la de ese signo karmático de desgracia que tan inverosímil nos resulta, y vemos el defecto en civilizaciones ajenas, sin querer enterarnos de nuestra participación en la nuestra. Si nos miráramos al espejo, al espejo de la verdadera libertad, probablemente veríamos cuánto nos cuesta sonreír al extraño, al anciano, al niño, al necesitado.

No debemos dejar de cuestionarnos a nosotros mismos; debemos preguntarnos una y mil veces si el llamado progreso ha traído consigo la falta de amor. Porque el maltrato se da también entre estas mujeres de rostros maquillados, las de los mil recursos cosméticos, las súper-profesionales, las del “mundo civilizado”… Las no-intocables.

UNA PROFECÍA FEMENINA

Carmen Vicente Mujer Medicina

Foto: Mauro Roll

Interesante es poco; escuchar a esta mujer es abrirse a otra forma de ver la vida y la existencia. Sencilla, como todas las abuelas indígenas que recorren el planeta en su compromiso de sanación. La profundidad de sus palabras destilan autenticidad. Habla del futuro, de la tecnología, del retorno a la naturaleza. Carmen Vicente, que encarna la tradición espiritual de los ancestros amerindios, se presenta con dos títulos: Mujer Medicina y Guardiana del Fuego Sagrado de Itzachilatlan. Itzachilatlan, Abya Yala o Isla de la Tortuga son los nombres que las culturas primitivas dieron a América, y el fuego sagrado es “el antiguo y tradicional camino espiritual de nuestros ancestros”. El video dura algo más de 15 minutos, ideal para cuando hagas un descansito.

El valor del aire. “Hoy vivimos una profunda crisis, y si bien no podemos volver al pasado, podemos aprovechar los buenos logros de esa sabiduría para vivir nuestro presente y proyectar nuestro futuro. Tomar conciencia del valor del aire en nuestra vida; el valor del agua, de la luz, del calor del fuego, de la tierra bajo nuestros pies. Esto significa caminar con el entendimiento original, con el respeto que tenemos por el universo.”

El principio de la piedra. Vicente nació al sur de Ecuador, en la frontera con Perú, cerca de la Amazonia. “Entonces, parte de mi familia es peruana, que es lo que suele ocurrir con los que somos de la frontera, terminamos siendo de dos lugares. En realidad, de un lugar. Porque la Tierra es un mismo lugar para todos con diversidad de colores, maneras de ser, creaciones, pueblos, elementos. Todo esto que digo lo aprendí de mis padres, que desde muy chica me enseñaron cómo ver una piedra. ¿Qué tiene una piedra dentro? No sólo la piedra preciosa, sino la más simple, una piedra común. Me enseñaron que la piedra de un volcán contiene dentro de sí el fuego, la fuerza de la montaña. Que es el poder sólido del fuego de la montaña. No me dijeron: Mira, imagínate que. No. Me enseñaron que eso era así y desde entonces voy observando las piedras. A veces camino con la mirada puesta en el piso, aun en las veredas de una ciudad, y observo que en el cemento también está el principio de la piedra.”

Muchas formas de Dios. Pero no son sólo las piedras. Todo encuentro con algo o alguien la inspira: “Me quedo contemplando un perro o una planta y trato de alcanzar lo profundo de la ternura de ese ser. Luego reflexiono sobre qué ha hecho el agua en esa planta, en ese animal, para que tengan vida. Pienso en el agua y pienso que somos agua y veo toda la hermosura del agua y los problemas del agua. Sigo profundizando y me dejo llevar hasta entrar en contacto con el fondo de todo, que podemos llamar Dios, o lo que para cada uno sea Dios. Y así puedo ver que en cada ser, en cada elemento, hay un espíritu, una forma de Dios.”

Por qué existen las estaciones. “Hay cosas que se fueron perdiendo, por eso creo que es urgente que nuestros chicos vuelvan a comprender que es la tierra la que les da el sustento para continuar la vida. Que no estamos aquí para vernos únicamente como deudores de una máquina. En las ciudades parecería que la gente cree que lo que compra en el supermercado para comer apareció por arte de magia, y no en la fuerza de los valores que hacen que ese producto exista, aunque ese producto venga de una fábrica. Recordarles por qué tenemos la luz, por qué tenemos el aire, por qué tenemos los frutos, por qué existen las estaciones climáticas.”

El murmullo de los ríos. “La naturaleza no está fuera de nosotros, somos parte de la naturaleza. Hay una creación que tenemos que recuperar, revitalizar. Para que nuestros chicos vuelvan a escuchar el viento, el murmullo de los ríos; mirar las estrellas, el sol, la luna. Que vuelvan a subir a un árbol y luego dejarse caer en la tierra. Aun cuando ese chico pase parte de su vida delante de un televisor.”

Que nadie sea maltratado. “La vida es un derecho. Es un derecho que el árbol tenga donde crecer, que el chico tenga donde jugar. Es lo que tenemos que exigirles a nuestros representantes, es lo que tenemos que exigirnos a nosotros mismos. Tenemos que pedir una relación de vida a vida. Que nadie sea maltratado, que un animal no sea maltratado. Los gobiernos se tienen que involucrar en el derecho a la vida; a veces se mata o se maltrata en nombre de valores humanos. Las revoluciones no tienen que ser sangrientas, deben ser en paz.”

A LA TIERRA

  • Para Carmen Vicente, sobre todos nosotros pesa una condena histórica, que más tarde o más temprano terminaremos viviendo en las ciudades. “Creo que es así, porque las ciudades son cada vez más grandes, más populosas, están más contaminadas. En cambio, el campo y la montaña se van quedando desiertos. Parece que estamos esperando una catástrofe para volver a las montañas. Que estamos esperando una emergencia para volver al campo. Pero se da una contradicción: esa misma gente que vive hacinada en las ciudades dice que quiere vivir sanamente, consumir alimentos frescos, naturales…; pero, claro, nadie quiere ir al campo a cultivarlos. ¿Qué hacer? Creo que la posibilidad de remediar el problema está en manos de las autoridades que tienen que velar por el bien común. ¿Cómo? Aprobando leyes para facilitar el regreso, leyes que protejan a los campesinos, que los alienten a volver. Que les muestren lo importante que es para un país que ellos sigan cultivando la tierra”.

 TITHILANDO… “El Fuego Nuevo”

Post publicado en ENVISIBLE, el blog de Aleka hoy 26 de junio

 Titilan las estrellas,

Titila la matriz de Amor que las sostiene.

Tithilamos las féminas

cuando despertamos a la trascendencia.

Tithilamos cuando comprendemos

que en el camino de liberación

somos una,

que cuando vamos solas

perpetuamos la esclavitud.

 

Tithilamos cuando asoma la bruja

la artista

intensamente sexual y descarada

Tithilamos

en el vuelo orgásmico entre el cielo y la tierra

En nuestro tithilar

nos vamos encontrando y vamos dejando ir;

así se limpian nuestras aguas femeninas

 

Tithilando

somos luz y sombra unificadas

Un Tao perfecto

Existencia plena sin miedo.

 

Unicidad Asombro Alerta Silencio Ternura Calma Corazonadas


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Hoy quiero festejarme en ENVISIBLE y en ALMAS dándome la oportunidad de tomar consciencia de los números que vibran ahora en mi existencia. Para ello he recurrido al calendario maya y a la sabiduría de estos inmortales que siempre me han cautivado y que me llaman y remueven cada vez que viajo a México. Tengo la certeza de que este pequeño post le va a aportar elementos reveladores a quienes rondan este trascendente momento de sus vidas.

Como expresan algunas fuentes de la ciberRed:

Cumplir 52 años tiene todo un significado, significa ¡volver a nacer!

Los seres humanos espejamos durante nuestra vida a los movimientos cósmicos, ya que somos un microcosmos de un macrocosmos, y esos ciclos celestiales, estelares que suceden a nivel cósmico también se suceden a nivel terrenal, configurándose en nuestro cielo interno.

El número 52 es un fractal del ciclo de 5.200 años o cuenta larga, que es lo que tarda nuestro sistema solar en dar la vuelta alrededor de las Pléyades.

Cada 52 años se sincronizan el Calendario Haab (que cuenta el ciclo solar)  y el Tzolkin    (cuenta sagrada de los días). A lo largo de nuestra existencia en un espacio tiempo atravesamos diferentes ciclos y uno de los más importantes es el que se inicia cuando cumplimos 52 años.

Significa que ya hemos atravesado por todas las variantes de experiencias que nos brinda el haber nacido bajo una energía específica, y que se produce una sincronía, que nos permite experimentar un nuevo nacimiento, en 52 años se suceden 4 ciclos de 13 años (4×13=52), y son los 4 soles por los que atravesamos.

Este nuevo nacimiento o Quinto Sol se caracteriza porque ahora somos nosotras nuestros propios padre y madre interna, los mayas consideraban que realmente en esta edad es cuando una se vuelve adulta

En las culturas prehispánicas este cumpleaños era el más importante para la persona, entre otras cosas porque alcanzaba un “siglo” de vida (el siglo tenía 52 años), y al llegar a éste adquiría en la sociedad una nueva categoría, llena de distinción y de aprecio, la de “Anciano”, que implicaba tener la sabiduría, madurez y experiencia de la cual se nutrían las nuevas generaciones. Cabe agregar que cada 52 años celebraban la gran ceremonia del “Fuego Nuevo”, que tenía un profundo significado social y religioso, pues era el inicio de un nuevo ciclo de vida para todos. Por lo tanto, cumplir 52 años equivalía a volver a recibir del cosmos y naturaleza la misma influencia energética que se recibió al nacer. Este hecho, por sí solo, justifica la importancia que daban a este cumpleaños, ya que equivalía plenamente a “volver a nacer”, porque en este segundo “siglo” de vida, se vuelven a recibir del cosmos las influencias energéticas del primer “siglo” de vida.Con la guía del Padre Cielo y en conexión con la Madre Tierra podemos a esta edad comenzar un período de crianza de nosotras mismas, haciéndonos cargo de nuestra energía en todas sus manifestaciones y significa también que vuelven a repetirse los años de nuestra vida, con toda la oportunidad de redimir, sanar y sellar huecos abiertos. Por ejemplo, durante todo este año estaremos vibrando en paralelo con el primer año de vida, es el primer año del resto de tu vida. Es muy importante hacer un balance y tener en cuenta la misión que una ha venido a cumplir, porque este año es una renovación.

 La civilización del Anáhuac tenía a un solo Dios que era innombrable, invisible e impalpable. Que se había creado así mismo y había creado el universo, que podía estar en todas partes al mismo tiempo. Poseía muchas advocaciones esta deidad suprema, como los cristianos tienen once mil advocaciones diferentes de una sola Virgen. Si analizáramos las costumbres y tradiciones de la civilización Madre mexicana, dimensionaríamos su gran potencial.

Desde tiempos inmemorables se realizaba una ceremonia llamada “Del Fuego Nuevo”. En efecto, cada 52 años que se cumplía el ciclo cósmico en que el Sistema Solar gira exactamente en torno a las estrellas llamadas Las Pléyades. Se tenía la creencia que cuando finalizara este ciclo se podía iniciar el fin del Quinto Sol. De modo que el día en que terminaba el ciclo de 52 años se apagaban todos los fuegos y se recogían las representaciones de los dioses, tanto de las casas como de los templos. La gente de los pueblos se encaminaba al cerro tutelar y ahí se ponían a orar para que saliera el sol y se aseguraran otros 52 años de vida del Sol en el que vivimos. Era parte del ritual que en el cerro se hacían pedazos las representaciones de los dioses que habían estado vigentes durante el ciclo de 52 años que estaba terminando ese día. Esta es la razón por la cual en casi todos los pueblos antiguos de México, existe un cerro en el que se encuentran gran pedacería de cerámica ritual (tepalcates). Cada 52 años se destruían sin excepción todas las formidables y magistrales piezas de cerámica sagrada.

Cuando aparecían los primeros rayos de luz del nuevo día, todo se convertía en fiesta, pues estaban asegurados otros 52 años de vida del Quinto Sol. La gente bajaba del cerro entonando himnos religiosos y se hacía una ceremonia muy importante llamada “Del Fuego Nuevo”, donde se encendía un fuego que duraría otros 52 años en los templos y en los hogares de la población.

He aquí lo trascendente. De inmediato se mandaban hacer las nuevas representaciones de las advocaciones del Dios innombrable, invisible e impalpable. Aquél por quién se vive. De este modo los artistas volvían a crear en barro y otros materiales estas figuras que vivirían en el centro de su sacralidad justo 52 años.

Comienzo a construir las nuevas esculturas y composiciones, las nuevas místicas y las nuevas visiones del Soplo Espiritual Sensible Femenino. Reescribiré los cuentos que sea necesario reparar, recapitularé mi historia personal, rescatando la energía que haya quedado dispersa… Nuevos vuelos me esperan en esta preciosa antigüedad en la que estoy entrando. Mis custodias son la Tierra y el Cielo.


(Tomado de:http://www.toltecayotl.org/ y de M.J.R. Sarmiento, “El Temazcal” UANM)

  

 IN LA KECH                   A LA KEN

       Yo soy tú                                              Como tú eres yo

 

LAS SIETE HERMANAS

Una de las siete hermanas que fundaron los siete linajes de la humanidad, se llamaba Sintonía…y fue la primera que se perdió mientras jugaba a rodar entre las piedritas de las laderas de un río. Su risa se confundía con el arrullo del agua que corría entre las piedras buscando fundirse con el océano y poco a poco el lenguaje del agua y el de sintonía se volvieron uno, pero …pocos lo escucharon.
La segunda hermana, se llamaba Escucha, estuvo durante infinitos tiempos tan ensimismada en  el Silencio que se fundió con él volviéndose oráculo invisible y certero  para los peregrinos nómades de todos los tiempos.
Discreción, la tercera de las hermanas, muy cercana a Escucha, se dedicó a aprender el canto de los pájaros, y a través del sonido de éstos pudo contestar muchas preguntas desde el fondo de su corazón a quien, perdido en el devenir del tiempo virtual,  anhelaba alguna respuesta que le abriría el camino, luego, a otra pregunta.
Complacencia, la cuarta hermana, disfrutaba  de todo lo creado, fuera del origen que fuera, disfrutaba de todos los aconteceres, para ella no existía lo malo ni lo bueno, disfrutaba de  las gentes, animales, plantas, minerales y cualquier fenómeno de la naturaleza, de la lluvia, truenos y relámpagos, de las montañas, ríos, mares y desiertos, del frío y del calor,  disfrutaba tanto que para ella no existían peligros,  se volvía invisible ante las desavenencias, así nada podía hacerle daño.
Inocencia la quinta hermana confiaba en todo y de todo se asombraba como una niña, y gracias a esa actitud, todos confiaban en ella. Con su sola presencia lograba que hombres y mujeres disolvieran sus culpas  y le confesaran sus mas íntimos secretos, que ella guardaba celosamente en las ranuras de un árbol antiguo como la vida, tan antiguo que ya no se recuerda su nombre, aunque algunas abuelas  dicen que se llamaba baobab.
Armonía la sexta hermana, conocía el sonido de las estrellas y astros de todas las galaxias y sabía que a través de esos sonidos, se creó todo lo que existe, partiendodel latido del corazón de todos los seres.
Renovación, la  hermana menor era pequeñita como una mariposa tropical azul, y podía volar muy rápido por todos los rincones del planeta, haciendo que todo se renueve según las estaciones, removía todos los estancamientos, todos los miedos de las gentes, el miedo que era el padre de las envidias, los rencores, los afanes de poder. Gracias a la ligereza de su vuelo fue encontrando y reuniendo nuevamente a todas sus hermanas despertigadas por el mundo y juntas crearon un círculo muy unido,  que  dieron un nuevo rumbo a la existencia de los hombres que andaban perdidos cuando las hermanas estuvieron separadas.
Silmah, Inspirada en un texto de ENVISIBLE llamado TRADUCTORES de setiembre 2012

EL TIEMPO

Hace 62 años cumplidos hoy, sigo siendo una transeúnte en este planeta, porque no me acuerdo cuando llegué, ni sé cuando partiré a otras dimensiones. Al no recordar el inicio ni saber del fin,

El tiempo cronológico se disuelve y paso a vivir otro tiempo, un tiempo de ensueño. En este otro tiempo la vida se sucede en un presente contínuo donde los aconteceres de lo cotidiano se hacen mas apacibles, mas amables. Ya no se necesita llegar a ninguna parte. Solo existe el instante que se está viviendo.

La necesidad de llegar, culminar, no tiene lugar, cada momento es un momento culminante en sí. Este proceso se hace consciente en la medida en que vamos soltando la necesidad de tener las cosas bajo “control“, cuando nos vamos dando cuenta que la seguridad, “así como la vende el sistema”, no existe. No es posible ningún control, todo simplemente acontece.

En los momentos de calma, ahora siento que cada año que pasa es un paso mas hacia la liberación, aunque no se realmente lo que es liberación, pero empiezo a sentir ciertos atisbos de lo que podría ser. Si lo racionalizo, lo niego y quien lo niega sería  “Esa” que habla de liberación  con todas las definiciones y condicionamientos culturales que hacen de esa palabra algo difuso, sin contenido real, ambiguo.

Entonces solo puedo hablar del feeling que produce una sensación que alcanzo a entender del sentido de la palabra liberación desde la ciencia infusa.  Es parecido a un gozo flotante, a una danza enamorada sin propósito pero con sentido…a una necesidad de nada, porque se tiene todo.

Esta sensación, tiene que ver con el desapego, con la fe, con la perseverancia, con la atención, y el seguimiento fino de los pasos que una da, de las actitudes recurrentes, de la observación de la propia mecanicidad que deja de serlo en el momento que algo me permite verla.

Me gusta pensar que hemos sido contratadas por alguna entidad de origen celeste para transmitir Una “Idea “que nos ha sido regalada hace millones de años y que al nacer venimos con ella, y poco a poco la vamos olvidando.

Entonces nuestra única tarea es recordar…

Recordar esa “Idea del Amor” recordar, en nuestro caso,  siguiendo a Baubo la Diosa de la risa, que pudo sanar a Deméter de su depresión por haber perdido a su hija Perséfone cuando fue raptada por Hades, el rey del submundo. Baubo hace reír a carcajadas a Deméter con su baile desinhibido y frenético, y al reír, olvida su dolor, su apego al sufrimiento de la pérdida de la hija, de modo que a través de la risa recupera la alegría y la fuerza para reanudar su búsqueda y encontrar a Perséfone y  reunirse con ella.

En este encuentro con la Idea del Amor,  nos encontramos en un territorio desconocido. En realidad lo que desconocemos es a nosotras mismas, es tanta la contaminación ambiental, cultural…que se pierde la senda y se entra en callejones aparentemente sin salida, pero una vez que sales de esos callejones, has dado un paso  en la senda del autoconocimiento, hacia la liberación.

En este sentido, todo lo que nos pasa es un regalo. Pero para verlo así hay que acercarse a una visión celeste, desapegada, y con la fe suficiente para saber que tu, no escoges nada.   Algo te pone aquí, te lleva allá…sin que tu puedas mediar con ello. Simplemente va sucediendo. Entonces puedes sentir que la carga de tu vida no está en tus manos, si no de otras que te van llevando al camino del retorno a esa Idea Original.

Silmah, Lima

24 de enero 2013

PAUSA CONSCIENTE

Cuando la consciencia llama, sólo queda contenerla, escucharla y responder a las preguntas que ella hace. Las respuestas no pueden ir en el sentido de convencerla, la consciencia es inconvencible, no negocia con modelos culturales, sociales, religiosos y muy a pesar del peso de la formación, de los hábitos y “la realidad”, ella seguirá preguntando por algo más, más allá de todos los pretextos que la razón pueda construir a fin de silenciarla. Es tan implacable en su llamado que aunque se le haya puesto todos los distractores, somníferos o perturbadores, ella volverá con más fuerza y un intento de callarla para siempre puede costar la vida. Absurdo precio porque ella viene a preguntar por ella, la vida, que tiene en sí misma la posibilidad de hacer de la existencia un bien y no porque haya un mal a compararla, es un bien en la propia vida, en su ebullición más íntima, que es donde ella habita.

Ella nos hace sentir nuestras auténticas necesidades, las inherentes al ser que somos, nos hace buscar las respuestas a esas preguntas que no tienen nada que ver con el estándar de preguntas que se han elevado como las debidas –véase por ejemplo preguntas elaboradas en un censo.

Ella pregunta por el ideal íntimo y sagrado, pregunta por el valor que tenemos para vivir la vida en coherencia con lo que sentimos cuando nos despojamos de todas las prendas y se está a piel desnuda,  sin disfraces que nos hagan creer que somos producto de época o de temporada o de creencias foráneas.

¿Y qué creencia no es foránea? La que es afín a la esencia que habita en cada parte-partícula de las células y en consecuencia, sin pretenderlo, libera de la necesidad de dominar, manipular, aparentar, suplantar, es decir, sumar más guerras, libera de la posición de pretender ser la consciencia de otros, que es otra forma de esclavizar al débil y viceversa, libera del rencor y la culpa, libera del juicio y del temor a ser juzgado.

No es un examen de consciencia, como muchas veces se ha escuchado, es contenernos con ella y en ella, con la certeza de su bondad y actuar desde ella para clarificar el instante, hacerlo bello y transparente…

Y en ese estado de gracia, véase el instante claro, bello y transparente, nos hace conscientes de los otros y de la implicancia de nuestros actos, que a partir de ella son bondad, y en su ausencia son acciones en busca de un resultado a favor individual, llámese renta.

Sin embargo, la exhortación común que escuchamos por doquier es “¡toma consciencia!”, lo que realmente nos dicen es “toma las valoraciones comunes al sistema, hazlos tuyos y convierte en un ser en busca del éxito personal sin más vocación de la de estar por encima de…, convierte en un engranaje más del sistema de poder, en resumidas cuentas… sé poder.

Sin contar con un pequeño gran detalle, el poder le es ajeno a la esencia de la consciencia.

Esta esencia es como el canto íntimo de la vida gozosa, la misma que no tiene parangón con el placer y no es que lo placentero sea malo y lo gozoso sea bueno, sino que son estados diferentes. El primero necesita de elementos para su manifestación y el segundo puede tenerlos o no, no los desdeña, pero tampoco los busca, no son su motivación.

Al decir que la esencia de la consciencia es como el canto íntimo de la vida gozosa, nos trae el recuerdo del balbuceo cantarín que emitimos todos en nuestros primeros meses de vida, el cual es igual en todos, sin distinción social, económica, religiosa, cultural, étnica, lengua, etc. Con los cuidados necesarios estamos en gozo.

Sin embargo con el transcurrir del tiempo, nos deformamos y somos dependientes de adquisiciones para sentirnos “felices”, es como si con el tiempo cronológico perdiéramos esa consciencia primigenia.

Quizás hemos llegado en un momento de humanidad alejada de su consciencia, enajenada por el poder y la labor primordial es volver a ella y por ende al misterioso designio que nos aguarda a partir de ella…

Buen retorno…

 Rose, Lima

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7 pensamientos en “Almas

  1. Mis entrañas se estremecen mientras leen… Doy gracias a la Vida por ello y a tí Ana por compartir cosas tan bellas y valiosas

    Charo

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  2. Es un conjuntos de artículos May importantes. Muy instructivo

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  3. Gracias, hermoso hasta las lágrimas! Me queda un huequito en el corazón, por tanto y tanto dolor femenino. Es tiempo de parir AMOR, de recobrar Con-Ciencia… Gracias.

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  4. Que bellas Silmah y Rose. Una cascada de esperanza en esas palabras. Hermoso “escucharlas”. Gracias.

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