El Cuenco de Baubo

Espacio del ÚTERO, la casa de todos.

Lunaroja

Mujeres, vaginas y sangre:

Rompiendo tabúes menstruales con la artista Sarah Maple

(Charlotte R. Proudman)

De una manera infaliblemente traviesa, Sarah Maple utiliza el arte como una narrativa con la que reta las nociones tradicionales de religión, identidad y el rol social de las mujeres. Su trabajo artístico nunca deja de sorprender; su última pieza “Menstrúa con orgullo” no es la excepción. Rodeada por una pequeña multitud horrorizada y asqueada, Maple se para en el centro del escenario, una mujer orgullosa de menstruar en público. Es una declaración interesante y muy clara; queda claro que Maple es una feminista incendiaria. Pero la pintura también tiene un aire de un secreto social muy profundo: la menstruación es -y debe permanecer- un tabú.
 
Qué mejor manera habría para comprender el significado detrás de la obra artística de Maple que preguntarle a la artista misma? “Inicialmente, yo no quería realizar un trabajo sobre la menstruación, porque pensaba que era un poco como un cliché. Pero estaba adentrándome más en la idea de las mujeres y la vergüenza, sentí que no podía evitarlo!” Maple se ríe. “Pienso que existe una carga fenomenal de vergüenza que pesa sobre las mujeres para empezar. Cuando empecé mi menstruación estaba absolutamente horrorizada, sentí que era humillante. No le dije nada a mi madre durante 3años, sentía que la estaba decepcionando.pienso que esto pudo haber sido una cosa cultural” dice.
 
Curiosamente, Maple considera a su cultura en parte responsable de sus sentimientos de vergüenza -ella es la hija de una mujer iraní y un hombre kentish. Algunas culturas y religiones, incluyendo el judaísmo ortodoxo, el cristianismo y el islam aíslan a las mujeres menstruantes al excluirlas de poder rezar, tener intimidad física y hasta de quehaceres domésticos. La obra de Maple transgrede estos tabúes al exhibir y burlarse de ellos, casi satíricamente. “Me gusta reírme de las cosas que son tabúes; esto es lo que quise hacer en la pintura. Quería crear un drama acerca de ello, como en las pinturas religiosas clásicas, de ahí el formato tríptico del altar religioso. Todos se ven tan alarmados y en shock y terminas riéndote de ellos, riéndote de su shock”, dice Maple.
 
A las mujeres menstruantes se les asocian reglas, de acuerdo con Simone de Beauvoir, feminista y autora de El Segundo Sexo, porque son vistas como impuras, repulsivas y peligrosas, particularmente para los hombres. Explica que los hombres reprimen la sexualidad de las mujeres, porque temen y sienten asombro ante el sangrado mensual de las mujeres, un poder biológico obsequiado sólo a las mujeres para capacitarlas para producir la siguiente generación.
 
Pero mientras que algunos tabúes pueden ser definidos y reforzados por los hombres, Maple cree que otros son reforzados por mujeres. Explica que “algunas de las críticas más duras son mujeres, de ahí que en la pintura haya un número igual de hombres y mujeres. Las mujeres parecen haber aceptado una imagen de sí mismas como seres mensualmente podridas. A veces, las personas no pueden ver lo que esta justo frente a ellas. Lo difícil de ser feminista y tener voz es el odio absoluto que recibes de las personas, como si fuera lo peor del mundo. Una vez una niña me dijo que qué “egoísta” era por hablar de feminismo cuando había tantos otros problemas en el mundo como la violación sexual. ¿Acaso las violaciones sexuales no son un asunto del feminismo?!”
 
Con frecuencia, las sociedades occidentales declaran que no sostienen nociones arcaicas como tabúes menstruales. Sin embargo, cada cultura maneja y representa los líquidos vitales de alguna forma. Los tabúes están implícitos en las sociedades occidentales en tanto que las mujeres hacen esfuerzos extraordinarios por esconder su ciclo menstrual. Las mujeres evitan el sexo, nadar, vacaciones y cualquier otra actividad por temor a que se riegue su ‘secreto’. Las mujeres, los medios y la industria de la publicidad repiten estos tabúes al promover una imagen por la que las mujeres necesitan productos de higiene femenina para purificar sus sucios cuerpos.
 
Con su trabajo, se espera que niñas premenarquicas y posmenárquicas no sufran los mismos sentimientos negativos que Maple experimentó como una adolescente al aproximarse a la inevitabilidad mensual de la menstruación. Sin embargo, una antología de historias de la primera menstruación de mujeres compilada por Rachel Kauder Nalebuff para su libro (Mi librito rojo) ilustra que muchas niñas no saben nada acerca de sus periodos hasta que se presenta el primero, y que entonces creen que se están muriendo. Maple incluyó a niñas en su pintura por esta misma razón. De hecho, ha recibido reacciones muy interesantes a su pintura de parte de niñas: “Unas niñas jóvenes dijeron ‘guacala’. ¡Son tan graciosas!”
 
La obra creativa de Maple se propone transgredir los tabúes basados en el género al retratarlas de alguna manera empoderadas. En lugar de sentirse avergonzadas por su primera gota de sangre, las mujeres deberían sentirse orgullosas de haber entrado a una nueva fase de su femineidad. “Realmente me sentí muy mujer cuando me dejé crecer el vello en las axilas para la pieza llamada  Lollypop”, dice una Maple orgullosa.
 
Algunas mujeres han usado su poder de menstruar como un medio para hacer activismo menstrual o incluso anarquía menstrual. Como ejemplo de ello, entre 1980-1981 30 prisioneras en la Prisión de mujeres de Armagh en el norte de Irlanda sostuvieron una “Protesta sucia” para demandar su derecho a un trato justo. Protestaron al no lavar durante un año y al embarrar su sangre menstrual en las paredes de la prisión. Su dolor era materializado mediante su sangre menstrual. Su protesta fue ignorada por mucho tiempo por la Iglesia Católica del norte de Irlanda por ser considerada altamente contaminante. No obstante, la protesta fue tan exitosa que mejoró la calidad de vida en la prisión para las mujeres y tuvo un impacto más amplio al visibilizar las desigualdades de género en la Iglesia Católica y así también en Irlanda.
 
“Menstrúa con orgullo” puede sacar a la luz tabúes menstruales, pero también manda un mensaje más amplio, que nuestra sociedad está llena de tabúes basados en el género por los que las mujeres están impedidas para romper las barreras de un techo de cristal. Maple explica que “la sangre en la pintura no es ssolo literal, es también representativa de todos los aspectos de lo que nos debemos avergonzar como mujeres -nuestro pelo, nuestra talla, nuestros rostros sin maquillaje, incluso se atreve a reclamar espacio para las mujeres en el mundo, para atrevernos a ser iguales. Todo esto que trata de arreglarnos es un negocio que nos mantiene en nuestro lugar, como si debiéramos seguir siendo niñas, nunca crecer, nunca retar al mundo. Vivimos llenas de miedo como si por no separarnos de nuestro dinero para embellecernos fuéramos menos humanas”.
 

Sangro cada mes para ayudar a que la humanidad sea posible.

http://splendidmind.org/2015/03/27/foto-rupi-kaur-polemica/

Rupi Kaur, una poeta Canadiense, publicó en Instagram esta fotografía de sí misma durante su menstruación, pero Instagram la eliminó. Aquí les compartimos la respuesta de Rupi Kaur traducida al español:

menstruacion_foto

“Gracias, Instagram, por proporcionarme la respuesta precisa que mi trabajo fue creado para criticar. Eliminaste mi imagen dos veces, declarando que viola las reglas de la comunidad. No me disculparé por no alimentar el ego y el orgullo de una sociedad misógina que quiere ver mi cuerpo en ropa interior, pero se incomoda por una pequeña mancha, cuando tus páginas están llenas de innumerables fotos/cuentas en las que las mujeres (muchas de ellas menores de edad), son cosificadas, “pornificadas” y tratadas como menos humanas. ¡Gracias!

foto Rupi Kaur

Como parte de mi proyecto final para mi curso de retórica visual hice esta imagen junto con un set completo que puedes ver en www.rupikaur.com para destruir los mitos de la menstruación y hacer que algo que es innato, “normal” nuevamente; ¿por qué las categorías de violación y de pornografía están bien, la tipificación y la sexualización están bien, las personas masturbándose viendo mujeres desnudas cuando son menores de edad, el bondage, la tortura, la humillación, el abuso está bien, pero esto les incomoda? Ese es el objetivo de este trabajo. Hacerte sentir tan incómodo como deberías sentirte cuando ves que otras personas son objeto de abusos y cosificación.

Esto solo demuestra quién está sentado detrás del escritorio. Y quién controla el show. Quién controla los medios de comunicación y quién nos censura.

Rupi Kaur

A algunas mujeres no se les permite entrar a los espacios religiosos. No se les permite salir de sus casas. Hacer ciertas cosas. Y se les dice que están enfermas. Como si la menstruación fuera un resfriado. Sí, esto sucede aquí en Norteamérica. He sido hospitalizada muchas veces debido a causas asociadas con mi menstruación. He sufrido de una enfermedad relacionada con mi menstruación, y desde entonces, he estado trabajando mucho para amarla, abrazarla, celebrarla, aunque me ha dado tantos dolores en los últimos años. Y quieren decirme que debo callarme esto. Que todo esto que experimentamos de manera colectiva no debe ser visto, sólo experimentado secretamente a puerta cerrada. Es por eso que es tan importante, porque cuando menstrué por primera vez, mi mamá se puso triste y se preocupó. Y quieren censurar todo ese dolor, la experiencia, el aprendizaje, no.

El patriarcado se escapa.

La misoginia se escapa.

No seremos censuradas.

Rupi Kaur

Sangro cada mes para ayudar a que la humanidad sea posible. Mi útero es el hogar de la divinidad. Una fuente de vida para nuestra especie. Ya sea que decida crear vida o no. Pero pocas veces es vista así. En civilizaciones antiguas, la sangre era considerada sagrada. En algunas de sociedades todavía es así. Pero la mayoría de las personas, sociedades y comunidades desprecian este proceso natural. Algunas se sienten más cómodas con la “pornificación” de las mujeres. La sexualización de las mujeres. La violencia y degradación de las mujeres que con esto. No quieren que se les moleste para que no tengan que expresar su asco. Pero se enojan y se molestan por esto. Nosotras menstruamos y lo ven como algo sucio. Como si buscáramos recibir atención. Enfermas. Una molestia. Como si este proceso fuera menos natural que el respirar. Como si no fuera un puente entre este universo y el último. Como si este proceso no fuera equivalente al amor, al trabajo de parto, a la vida. Sin egoísmo y maravillosamente hermoso.”

[Traducción por Helecho Verde]
[Para ver más trabajos de Rupi: http://www.rupikaur.com/]

Rupi Kaur

LA MENSTRUACIÓN Y LAS DEPORTISTAS

Tabú: la saga continúa

Noelia Ramírez, 4.2.2015 – El País

La tenista británica Heather Watso

El debate despegó hace unos días, cuando la tenista británica Heather Watson (número 38 del mundo) cayó eliminada en la primera ronda del Open de Australia. “Creo que ha sido por una cosa que me pasa, una cosa de chicas”, dijo a la prensa. Watson reconoció que su calendario menstrual había coincidido con el del torneo deportivo y la regla le había jugado una mala pasada. Sus declaraciones han levantado un airado debate en el Reino Unido. Watson ha roto un silencio y un tabú del que no se hablaba en el deporte de élite femenino. “Me he quedado alucinada”, explicó la ex campeona británica Anne Croft a The Guardian. “Nadie habla sobre la regla. No recuerdo a ninguna deportista que haya sacado el tema a debate. Esto siempre se ha silenciado: recuerdo haber estado en la pista mareada, desorientada y con ganas de llorar. Entonces llegaba al vestuario  y me daba cuenta de que me había venido la regla: por eso estaba por los suelos”. Ahora que en el ámbito cultural se desarrollan iniciativas para desestigmatizar la menstruación y hasta (alguna) publicidad apuesta por decir las cosas como son, ¿el deporte es la última barrera a batir para superar tabúes?

Ni Watson ni Croft son las únicas en vocearlo. Otras deportistas también han alzado la voz para romper con la lacra de negación que se cernía sobre el deporte femenino de alto nivel. Paula Radcliffe, atleta y campeona en pruebas de fondo, ha asegurado a la BBC que el deporte “todavía no ha aprendido a tratar la menstruación”, alegando que los médicos habían suministrado noretisterona para retrasar la regla de Jessica Judd en los campeonatos de 2013 y que lo único que hicieron fue debilitar sus posibilidades (Judd quedó quinta).

Ángel Ruiz-Cotorro, jefe de los servicios médicos de la Federación Española de Tenis desde 1989, asegura que el tratamiento médico de la menstruación no es ningún tabú. “Está claro que muchas tenistas se ven afectadas en su rendimiento en algún momento de su carrera por la menstruación“, asegura, “pero nuestra labor es prevenir, mitigar y ayudar médicamente a las profesionales a lidiar con un proceso fisico totalmente asumido en el deporte de alto nivel”. Ruiz asegura que de puertas para dentro, la menstruación se trata médicamente y de forma personalizada, pero que la decisión de hablar sobre la regla y su incidencia en el renidimiento deportivo “es una decisión personal de la deportista”. Los tabúes sociales, por tanto, siguen ahí.

Erika Irusta

Foto: Imagen vía elcaminorubi.com

Erika Irusta, pedagóga de la menstruación, ha publicado dos libros y comercializa bolsas para borrar tabúes.

Si no se habla de ello, ¿es que no hemos educado bien?

La escritora Rose George se ha unido a la cruzada en favor de visibilizar la regla y a propósito del efecto Watson en los medios de comunicación escribía una columna bajo el titular Mi periodo puede que duela, pero no hablar sobre la menstruación duele másdonde recordaba que un informe de la ONU de 2013 puso sobre la mesa que un tercio de las mujeres y niñas no saben nada de la regla, y que un 70% cree que la regla es “algo sucio”. En Irán, el 40% de las niñas entrevistadas por Unicef cree que la regla “es una enfermedad”.

“Menstruar mola pero en esta sociedad duele. Sí, la frase deja hilos abiertos pero es importante señalar que la menstruación en sí misma no tiene nada malo, de hecho tiene muchos puntos positivos pero todo depende desde el prisma –a éste lo conocemos como cultura– con que la miremos”. La que habla es Erika Irusta, pedagoga especializada en educación menstrual que desde su blog, El camino de Rubí, investiga y ofrece un espacio de diálogo y visibilización en cuanto a la regla. Irusta, que recuerda a Gloria Steinem y su Si los hombres menstruaran para poner de manifiesto que la menstruación “en consideraciones sociales se entendería de manera muy diferente si fuese un hecho propio de los hombres”,  lamenta que el tabú social siga presente, y no sólo en el ámbito deportivo. “Está en la oficina, en la universidad, en el supermercado, en la galería, en tu casa… y no sólo en las niñas. Las adultas tenemos un desconocimiento profundo sobre nuestro cuerpo y nuestro ciclo menstrual, por no hablar de la consideración en la que nos tenemos por ello. Siempre nos vamos disculpando y nos maltratamos (nos insultamos, nos obligamos a trabajar aún sintiéndonos al límite, nos empujamos a hacer cosas que ni nos gustan ni queremos…) porque nuestro cuerpo nos falla“.

Este desconocimiento llega por un déficit informativo e institucional: la educación y pedagogía de la menstruación es inexistente. Si bien Irusta destaca que en los 60 “los grupos feministas de autogestión de la salud femenina y planificación familiar sí hicieron una tremenda labor didáctica con adultas y jóvenes”,  la pedagoga asegura que ahora “se ha hecho una leve instrucción sobre algunos hechos relacionados con la menstruación”, pero especialmente, “se ha depositado en manos de los profesionales médicos y la industria farmacéutica la labor pedagógica de acompañar a las jóvenes en el ciclo menstrual. Lo que una joven/mujer adulta sabe de su ciclo suele venir, primero, a través de una consulta de 10 minutos a su ginecólogo por sus dolores menstruales y lo que lea a la salida en el prospecto de su anillo vaginal“.

Para derrocar estigmas, Irusta apuesta por promover el “orgullo menstrual”. Tal y como defiende, “puede parecernos una nadería, pero lo que hay detrás es la fuerza para cambiar el simbolismo que convierte la menstruación en un hecho a superar o en una debilidad a paliar. No hemos de superar ni paliar nada en relación al cuerpo que somos. Nosotras no somos el fallo en el sistema, es el sistema el fallo en sí mismo”.

Festival Somos La Luna

SANGRE SAGRADA

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Loreto Contreras Herrera

Cada mujer que concreta su sentir en una canción, en un video, en una poesía o en una prosa, en una animación, en una propuesta energética, da un pasito hacia la identidad de sí misma y contribuye a completar el puzzle de lo femenino. Hace falta expresar la vivencia del ciclo lunar. El camino hacia la identidad es una senda de atención, de contemplación, de ver tus sombras y tus luces, de descubrirte en la interfaz de la penumbra y aceptar lo que ves y lo que sientes. Zambullirte en el Misterio individual, aunque seamos pequeñas comparadas con los universos que nos contienen, es introducirnos en una caverna sin límites, siempre cambiante, eternamente sorprendente.

Cuando te aburres de ti es que no has iniciado este camino, has vivido hacia afuera; estableciste un personaje al que te has aferrado, y eso cansa. Con él llega el aburrimiento, el cansancio, los achaques, la amargura. Es el viaje hacia lo femenino lo que nos permite sacar el dolor ancestral, sanar las propias heridas, descubrirnos, despertar a una visión amplificada de nuestra existencia y de la vida. Sólo ese viaje te permitirá comenzar a sentir serenidad, disponiendo de toda tu creatividad al servicio de la vida.

Compartimos este video que Loreto Contreras Herrera ha realizado para el Festival Somos La Luna. Sus hermosas ilustraciones y frases acerca del cuidado que aplica para sí misma durante el sangrado mensual es un aporte para todas las mujeres cíclicas.

SACRED BLOOD

La Copa Menstrual: el comienzo de la Liberación

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Las mujeres de todo el mundo se enfrentan, constantemente, a barreras únicas, específicas de su género, cuando se trata de mantenerse seguras y saludables. Las mujeres están en mayor riesgo de contraer el VIH/SIDA, Malaria, la Neumonía, así como asaltos sexuales y complicaciones relacionadas. Muchos de estos problemas están más allá de nuestro control, y están vinculados con prácticas culturales muy arraigadas, que llevaría décadas modificar.

Sin embargo, hay algunas cuestiones que pueden ser abordadas, y tienen soluciones sorprendentemente simples con resultados muy impactantes.

La menstruación es una gran dificultad que enfrentan las mujeres en todo el mundo, y las prácticas de higiene inadecuadas, a menudo conducen a graves problemas de salud, y muchas prácticas sociales son perjudiciales.

En Kenia, el costo promedio de un paquete de toallas sanitarias es 75 Chelin Keniano – aproximadamente U$ 1. Si bien esto puede parecer una cantidad mínima de dinero, el ingreso diario promedio de los trabajadores no cualificados es de alrededor de U$ 1,50 lo que significa que la compra de suministros sanitarios cada mes no es financieramente posible para miles de mujeres.

Sin acceso a la higiene adecuados, las mujeres y las niñas recurrirán a la utilización de métodos alternativos de gestión menstrual, tales como hojas, prensa, trapos, algodón, relleno de colchón, incluso barro. No sólo estos métodos no funcionan, sino que pueden conducir a infecciones graves y malestar, por no hablar de lo incómodos que son para usar durante el día.

Facilitar el acceso a las materias de gestión menstruales saludables y sostenibles permite a las mujeres mantenerse seguras y sanas, y no sacrificar su capacidad para participar en el trabajo, la escuela o las actividades diarias.

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Las Copas Menstruales se hacen de silicona quirúrgica y se insertan en la vagina para recoger –en lugar de absorber– el flujo menstrual, y en general son una opción mucho más saludable para el cuerpo de una mujer. A diferencia de los tampones y toallas que contienen blanqueadores y productos químicos tóxicos, las copas menstruales no tienen efectos secundarios negativos en el cuerpo de una mujer y no hay amenaza de síndrome de Shock tóxico.

Cuando se inserta correctamente, la copa se asienta cerca de la mitad de una pulgada dentro de la vagina, y crea un sellado al vacío para evitar fugas.

Las copas proporcionan 12 horas de protección cómoda y libre de fugas y se pueden reutilizar durante un máximo de 10 años –por lo que es una solución económicamente racional y sostenible–.

Las mujeres de Norteamérica, sienten que la Copa Menstrual hace más sencillo su sangrado mensual y evita complicaciones. Para las mujeres de los países en desarrollo, la Copa Menstrual puede ser una solución que cambie sus vidas.

Las copas menstruales crean la libertad económica y alivian la carga financiera de la menstruación. Sin incluir ese presupuesto para toallas sanitarias de cada mes, las mujeres son más capaces de sustentarse a sí mismas y por tanto, sus familias también.

Tener tantas horas de protección, permite a las mujeres ir por la vida sin tener que preocuparse acerca de la localización de letrinas –un reto importante en muchas comunidades–. También le permite controlar su cuerpo y vaciar la Copa Menstrual cuando ella ya tiene tiempo para una ducha.

Para las niñas en edad escolar, la Copa Menstrual les permite asistir a la escuela todos los días del mes. Las niñas en Kenia actualmente se pierden una media de 4,9 días de escuela cada mes a causa de sus períodos, lo que corresponde a alrededor del 20% del año escolar. Dar a una niña en edad escolar una copa menstrual, significa que ya no tiene que salir de la escuela para encontrar una letrina donde higienizarse durante el día. Ella ya no tendrá miedo de fugas, ni a la burla de sus compañeros de clase. Ella podrá sentarse cómodamente en la clase y participar en las actividades escolares.

Mantener a las niñas en el aula les permite sobresalir académicamente, aumentar sus posibilidades de continuar en la Secundaria y posteriores formaciones, y convertirse en miembros influyentes y respetados de la sociedad.

El Programa Internacional de Gestión de la Salud Femenina, distribuye Copas Menstruales junto con los materiales de educación e higiene, esenciales a niñas en edad escolar en el Este de África. Así se las ayuda a mantener a salvo su salud y mantener a salvo su asistencia a la escuela todos los días del mes.

Para donar una copa menstrual, o un kit de Femme, a una niña en necesidad, por favor visite Campaña de Femme.

Kit menstrual

Kit menstrual

¿TE PONDRÍAS ACETONA EN LA VULVA?

 ¿TE  TAL VEZ LO ESTÁS HACIENDO Y NO SABES. QUÍMICOS TÓXICOS EN TOALLAS SANITARIAS.

Women´s health by Erika VS 

Editado en http://vulvasapiens.com

Detox the box

En Agosto, Women´s Voices for The Earth, una asociación estadounidense dedicada a promover una vida saludable y libre de tóxicos para las mujeres y sus comunidades, dio a conocer los resultados de un estudio hecho a las toallas sanitarias Always de la empresa Procter & Gamble. El estudio, realizado por un laboratorio independiente da cuenta de la presencia en toallas de químicos tóxicos como estireno (un carcinógeno), clorometano (un tóxico para la reproducción), cloroetano (un carcinógeno), cloroformo (un carcinógeno, tóxico para la reproducción, y neurotoxina) y acetona (un irritante). Ninguna de estas sustancias se da a conocer en los empaques de las toallas.

“Millones de mujeres usan estos productos mensualmente en una parte excepcionalmente sensible y absorbente del cuerpo” expresa Alexandra Scranton, directora de ciencia e investigación de Women´s Voices for the Earth.
Women´s Voices for the Earth ha lanzado la campaña Detox the Box, que busca divulgar los resultados de este estudio, así como ejercer presión para que Procter & Gamble revele los componentes de sus productos en sus empaques, y retire los que son potencialmente dañinos.

La exigencia no es nueva, en los años sesenta en Estados Unidos, el movimiento de consumidoras centró su atención en las empresas de toallas y tampones, se organizaron a fin de que reconocieran su derecho a saber cuáles eran los componentes de sus productos. Lograron que los empaques de tampones incluyeran la advertencia explícita del riesgo de sufrir Síndrome de Shock Tóxico por usarlos.

Sabemos que toallas y tampones tienen tóxicos, ¿y qué podemos hacer?
Podemos usar otros productos que no sean tóxicos, como toallas de tela o la copa menstrual. Hacerlo es un cambio importante para la salud, el bolsillo, el medio ambiente. Sin embargo, no todas las personas que menstrúan tienen la posibilidad de usarlas; o no es la opción más cómoda para todas.

Vale la pena preguntarnos si sólo hay químicos tóxicos en las toallas y tampones. ¿Qué hay de las cremas, desodorantes, champús? ¿Los alimentos?
No se trata de caer en la paranoia y comer sólo ensalada de flores y untarse pachuli, sino de reconocer el lugar de desventaja que tenemos frente al gigantesco mundo del mercado y buscar formas de hacerle frente en nuestras prácticas y decisiones cotidianas. Una forma de hacerlo es tomando decisiones informadas. Diariamente usamos productos de los cuales no sabemos absolutamente nada, ya sea porque no nos tomamos el tiempo de leer las etiquetas, o porque simplemente no es información disponible.

Tomar un papel activo y central en el cuidado de nuestra salud implica asumir una actitud crítica e informada de lo que pasa por nuestros cuerpos.
Preguntarnos cómo se produce lo que consumimos, de qué está hecho, qué repercusiones tiene en mi cuerpo, en las personas que lo producen, en el medio ambiente, a dónde va cuando lo deseche o si puedo prescindir de comprarlo.

El problema no es sólo si los productos que uso me intoxican o no, sino que los uso sin saberlo.
Además, creo que es importante reconocer que las decisiones que tomo no tienen que ver sólo conmigo, sino que afectan a otrxs, humanos y no humanos. Que tal vez yo pueda tener acceso a información y decidir usar o no productos tóxicos, pero que hay millones de personas que no tienen alternativa, que están expuestas a químicos dañinos en sus hogares o lugares de trabajo. Al final creo que las pequeñas decisiones cotidianas pueden ir cambiando nuestros cuerpos, nuestras vidas y tal vez, si se hacen colectivamente, el mundo.

COPAS MENSTRUALES

Una copa menstrual es un recipiente que se inserta en la vagina y recoge el flujo menstrual. Una vez la copa está llena o ha llegado la hora de cambiarla se vacía el contenido y se reinserta en la vagina. En la actualidad hay diferentes marcas y modelos de copas en el mercado hechas a base de silicona médica, TPE -un tipo de plástico- o látex. Dado que son hechas a bases de materiales inertes y solo recogen el flujo se pueden llevar hasta 12 horas sin que haya ningún riesgo.

Las razones por las que una mujer puede decidir usar una copa menstrual son múltiples, entre ellas destacan:
a) El impacto ecológico: se estima que durante la vida fértil de una mujer consume de media unas 17000 compresas y/o tampones. Dado que una copa menstrual puede durar entre 5 y 10 años el número de productos sanitarios a desechar se reduce considerablemente, además las copas de látex y silicona son biodegradables. LEER MÁS

b) Comodidad: casi todas las copas que hay en el mercado tienen más capacidad que cualquier tampón o compresa desechable por lo que será necesario cambiarlas con menos frecuencia. Además una única copa puede ser utilizada durante todo el ciclo, no es necesario ir cambiando de talla/copa en función del flujo.

c) Alergias: los tampones y las compresas desechables pueden causar alergias a algunas mujeres, los tampones son conocidos por causar sequedad vaginal y las compresas rozaduras o dermatitis de contacto. Las copas menstruales de silicona y TPE son antialérgicas, de hecho son materiales usados para fabricar catéteres o viales.

d) Economía: el precio inicial de una copa es elevado, pero dado que solo se usa una durante 10 años a la larga se acaba amortizando. LEER MÁS

M cup México

Blog Mamá Orquidea Dichosa

Hoy os voy a hablar de la copa menstrual, un producto que llevo probando desde el verano, y que tengo la impresión de que apenas se conoce aquí en España, a pesar de que en otros países de Europa se utiliza mucho.

Sinceramente, si antes de ser mamá me hablaran de ella, ni les habría escuchado. Mis reglas eran muy escasas, entre un día y tres y muy poca cosa, así que resultaban casi insignificantes, aunque, eso si, eran bastante dolorosas.

Tras ser mamá, y gracias a la lactancia materna, disfruté de 13 meses absolutamente libres de regla. Un gran regalo, ¿verdad que si? ;o) Pero el retorno trajo una desagradable sorpresa en forma de considerable aumento, en todos los sentidos, llegando a una semana a “grifo abierto”. Sinceramente, nunca me había resultado desagradable, pero aquello si que lo era. Una guarrada, de verdad.

Copa Meluna

 El caso es que durante el embarazo y postparto fui leyendo cosillas sobre las copas menstruales. Al principio la verdad es que no presté atención, pues como digo mis reglas eran poca cosa así que no me pareció que me interesaran. Pero tras sufrir las nuevas reglas unos meses, uff…. sinceramente, la copa menstrual no me atraía demasiado, pero me parecía imposible que fuera más desagradable y más incómodo que usar compresas y tampones con un volumen de regla tan alto.
 Así que un día haciendo una compra online ví que las tenían en venta y ni me lo pensé: busque un poco a ver qué modelo y talla debía usar y las encargue.
 Cuando al cabo de unos días llegó y la tuve en mis manos, lo primero que pensé fue… “¿Y como cómo me pongo yo esta cosa?”. Y es que la copa me pareció un poco grande… reconozco que me quedé un poco chafada. Aún así en la siguiente regla la probé, y si bien me resultaba un tanto molesta, la verdad es que el cambio me pareció insuperable. Tras vaciarla y limpiarla repetidas veces durante los tres primeros días, pude comprobar que tal como afirman es suficiente con hacerlo dos veces al día, no hay fugas, no hay manchas, y resulta cómoda. Y la gran sorpresa desde el primer cambio fue que no me resultó para nada desagradable, mucho más desagradable es un cambio de compresa, de verdad os lo digo. Luego ya encontré mi tamaño y ha sido maravilloso.
Además está el tema olores, que cuando tienes una regla muy abundante, con compresas y tampones es horrible… pero con la copa menstrual no hay olores, así que otro punto para ella

EN CIERTOS CONTEXTOS MENSTRUAR

ES UN PROBLEMA DE SALUD E HIGIENE

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Marcela Morales

Hace 25 años, en el contexto en el que crecí, los productos desechables eran la opción más habitual y, en términos generales, se consideraba que eran parte de la liberación de las mujeres. Mientras usé desechables casi siempre pude seleccionar entre marcas variadas.  Actualmente tengo además la posibilidad de elegir entre productos diversos para gestionar mi período. Muchas mujeres lo viven de la misma manera, como una cuestión de optar entre empaques, texturas, aromas, precios, etc. Sin embargo, esto no es así en todos los casos, hay circunstancias en las que menstruar supone un problema que va mucho más allá de un posible cólico o de la disyuntiva entre elegir un producto u otro. Y, en buena medida, esto es lo que se quiere abordar en el Día Mundial de la Higiene Menstrual (DMHM).

En algunos lugares las niñas y adolescentes dejan de acudir a la escuela porque simple y llanamente no tienen nada adecuado qué utilizar para recibir cómodamente el flujo menstrual […]. Pensemos, por ejemplo, en el caso de una comunidad con un acceso limitado al agua potable y con problemas de saneamiento, en donde las mujeres no pueden lavar las toallas de tela y/o la copa menstrual. Sobre este punto, el programa WASH (Agua, saneamiento e higiene, por sus siglas en inglés) de UNICEF ha reconocido que existe una correlación entre rendimiento escolar y el acceso y permanencia en la escuela de niñas y adolescentes, y las condiciones para la gestión de la menstruación.

WASH Unicef

WASH Unicef

En Uganda, por ejemplo, el 90% de la población femenina pobre que vive en zonas urbanas no puede acceder a productos adecuados que le permitan menstruar con comodidad y seguridad. Por esta razón, improvisan compresas con materiales poco absorbentes como periódico, trapos, e incluso pasto y hojas secas.

Arunachalam Muruganantham

Arunachalam Muruganantham

Arunachalam Muruganantham, el hombre que ha generado una “revolución menstrual” en la India, describe que las compresas son caras para la mayor parte de las mujeres de su país. Por esta razón se ven en la necesidad de elegir entre comprar alimentos o toallas sanitarias desechables importadas. En sustitución a las toallas desechables, emplean trapos y telas, entre otras cosas, que no pueden lavar adecuadamente por la insuficiencia de agua.

No encontré información relativa a México, pero seguramente también en los países latinoamericanos tenemos casos similares en donde las mujeres enfrentan condiciones inadecuadas para menstruar, asearse y lavar sus compresas o trapitos de tela.

Haciendo  compresas

Haciendo compresas

Es así que el DMHM tiene mucho qué ver con las condiciones y el contexto en el que menstrúa la población femenina en el mundo. Este día nos permite visibilizar las dificultades que enfrentan las mujeres menstruantes en ciertas latitudes y contextos. Por supuesto, el objetivo final no es hacerlo visible, sino resolverlo, pero por algún lugar hay que empezar y lo primero es reconocer el problema.

Aunque algunos estudios más específicos indican que se ha sobrevalorado la relación entre el acceso restringido a productos sanitarios “más sofisticados” y la ausencia de las niñas a la escuela, las investigaciones[… han permitido identificar la prevalencia de creencias erróneas, tabúes y un gran desconocimiento de lo que es el ciclo menstrual. 

EL SILENCIO MENSTRUAL LIMITA EL CONOCIMIENTO QUE TENEMOS DE NUESTRO CUERPO

 Seguramente has escuchado diversas creencias en torno a la menstruación y no tiene ningún caso pretender enlistarlas. Lo que sí vale destacar es que se suelen asociar los tabúes menstruales a culturas con prácticas religiosas rígidas, o a países del llamado “tercer mundo”. Sin embargo, los tabúes menstruales están a la vuelta de la esquina en la mayor parte del mundo y no es preciso ir al encuentro de una cultura desconocida y lejana para encontrarlos.

Por ejemplo, la “etiqueta menstrual” en los países occidentales es bastante restrictiva y, además, suele estar cargada de prejuicios, vergüenza e información errónea. Muchas mujeres de países desarrollados suponen que la menstruación es un tema que debemos dejar en manos de especialistas, que podemos prescindir de ella porque es un estorbo, o bien, que hemos de mantenerla en silencio, pretendiendo que no pasa nada. Así, cientos de mujeres menstrúan cada día (algunas con dolor o malestares), ocultando lo que sucede con  su cuerpo mes con mes. Lamentablemente, el silencio (que en estos temas suele interpretarse como sinónimo de discreción o buen gusto), es especialmente dañino.

Karen Houppert señala que los tabúes asociados a la menstruación y el secreto en torno al tema generan un silencio que nos aleja de la posibilidad de establecer debates abiertos entre consumidoras sobre la seguridad y calidad de los productos disponibles para menstruar. También impacta (negativamente) en la implementación de investigación científica y en una supervisión rigurosa de la industria higiénico-sanitaria que crea productos para nosotras.

“Infografía por Recibe tu Luna Toallitas Femeninas de Tela” – Micaela Sourigues

Podríamos agregar también que el silencio también nos distancia de analizar el impacto ambiental de los productos desechables. Hay quienes piensan que ya es bastante desagradable hablar de menstruación como para ahora llevar el tema hacia los desechos que se generan por la forma en que elegimos gestionar nuestro período. Sin embargo, no podemos dejar de lado que los productos más utilizados por las mujeres a nivel mundial son muy contaminantes para el entorno y, en no pocas ocasiones ocasiones, están asociados a algunos problemas de salud femenina. Obviamente, si entramos en estos tópicos, la menstruación deja de ser un asunto íntimo, no porque no lo sea, sino porque el tema también va más allá de nuestra experiencia vital y se convierte en un asunto de regulación y políticas públicas ambientales y sanitarias en donde nosotras tenemos derecho a estar informadas y a opinar.

Seguramente hay muchas otras razones por las que es importante abrir el diálogo a los asuntos menstruales. Quizá la más simple e importante es que más del 52% de la población en el mundo menstruará en algún momento de su vida. Sólo por eso es buena idea hablar de manera franca sobre lo que sucede con nosotras y nuestras hormonas, y también conversar sobre las muchas maneras y opciones para gestionar la experiencia menstrual de manera saludable y cómoda.

MI PRIMERA LUNA ROJA

Diana Fabiánova

V. Pineda Hincapié
Para El Tiempo

“¿Qué mujer se dirige al baño exhibiendo en sus manos una toalla higiénica mientras camina por su oficina o por un restaurante? No, la esconde, la guarda en su bolsillo o en su cartera. La menstruación sigue siendo tabú”. Quien habla es la eslovaca Diana Favianova, quien viajó por el mundo recogiendo testimonios de jóvenes que le dijeron que la menstruación era algo asqueroso; de niñas que no querían que les llegara ‘la regla’ y de mujeres que decían que preferirían, si pudieran, evitar este proceso fisiológico.

Favianova no se quedó con esa información e indagó en qué había detrás del descrédito que acompaña a la menstruación, y que incluso a ella misma le causaba molestias de las que ni siquiera podía hablar porque así se lo habían enseñado. Lo que encontró lo registró en el documental La luna en ti en 2009 y el pasado 28 de mayo lo exhibió mundialmente en Mi primera luna (www.monthliesmovie.com), donde aborda el mismo tema pero dirigido a adolescentes.¿Qué busca con ese nuevo documental?

La intención es hablarles a las niñas acerca de la menstruación de la forma más positiva posible, para que no tengan miedo. Nos hemos dado cuenta que de esa manera ellas se sienten orgullosas de ser mujeres, y eso aumenta su autoestima. Si una niña tiene una autoestima alta es mucho más difícil que sea víctima de abusos.

Para su primer documental usted viajó por el mundo recogiendo mitos alrededor de la menstruación. Además de mitos ¿encontró movimientos de gente queriendo cambiar la mala fama de ‘la regla’?

En los viajes no encontré mucha gente, pero cuando la película se estrenó me han escrito muchísimas mujeres. Veo que hay mucho movimientos pequeños de mujeres que quieren hacer algo al respecto, desde India, China, Suramérica o EE. UU. Pero institucionalmente no he sabido de algo para cambiar esto.

Mi primera luna

¿Por qué cree que ocurre?

Hay muchos intereses detrás de las compañías que hacen toallas higiénicas o tampones. Ellos por ejemplo nunca quisieron patrocinar mi peli, no querían que cambiara la situación. Yo creo que para ellos es muy importante que siga la vergüenza frente a ‘la regla’ como un estigma. Porque si estás preocupada de que alguien se entere de que estás menstruando, pues vas a ser mucho más cuidadosa y vas a doblar la protección. Muchas mujeres incluso usan tampón y toalla higiénica para que no pase nada.

En su documental usted menciona otros intereses… LEER MÁS

Sí, claro. La menstruación es un símbolo de feminidad y su descrédito ha servido para muchos fines. En el pasado se decía, por ejemplo, que las mujeres no podían estar en cargos altos o no podían votar por las bajas hormonales que sufrían con la menstruación, que no les permitían tener una visión clara, que no las hacía confiables.

Como ese discurso ya no funciona, entonces se ha buscado sacarle provecho económico a este descrédito. Por ejemplo, en EE. UU. hubo por mucho tiempo un impuesto a las toallas higiénicas porque se consideraba producto de lujo, ¡imagínese! Esto solo cambió hasta que llegaron las feministas. Como no se hablaba del tema, porque era tabú, persistía ese impuesto.

En el documental un médico le propuso quitarle ‘la regla’ ¿por qué no aceptó si usted confiesa que esto le causaba muchas molestias?

Cuando paramos un proceso tan potente como lo es la ovulación eso afecta otros procesos en el cuerpo. Además hacerlo es renunciar de alguna manera a ser mujer, es decir, solo valgo si actúo como un hombre, si puedo deshacerme de mi menstruación. Yo sé que tener el periodo no es cómodo, pero con este documental yo entendí cómo aprovechar la menstruación y como hacer de mi ‘enemigo’ mi amigo.

¿Y eso cómo se logra, cómo se puede disfrutar la menstruación?

Yo planeo mi mes de acuerdo a mi ciclo menstrual y eso me ha ayudado a ser más efectiva. Cuando una mujer entiende su ciclo menstrual conoce cuándo tiene su fase creativa, cuándo tiene su fase sexual, cuando necesita tiempo para sí misma… Esto es una herramienta para la vida. Tú entiendes tus altibajos hormonales y puedes aprovecharte de ellos. No siempre es posible hacer lo que te pide tu cuerpo pero por lo menos entiendes qué es lo que te está pasando. Además aprendí que cuando la menstruación produce dolores es porque tu cuerpo te está diciendo que hay algo en tu vida que no está funcionando bien o que debes cambiar.

Mi primera luna -documental estrenado 28.5.2014

No solo hay toallas higiénicas

Según Fabianova, una mujer usa 10.000 toallas higiénicas o tampones en su vida y cada día se tiran 3 millones de estos implementos a ríos y océanos. Por este y otros motivos, la documentalista recomienda el uso de la copa menstrual, que fue creada desde 1930 y que en sus últimas versiones está hecha de silicona. Esta se introduce en la vagina, donde recoge el flujo menstrual y se lava una vez esté llena.

Entre sus ventajas resalta la posibilidad de tener contacto con la sangre. “Eso nos permite darnos cuenta si nuestro cuerpo está funcionando bien o no”, afirma la médica Adriana Sánchez. Sánchez también afirma que es más saludable usar la copa o las toallas de tela porque protege a las mujeres del efecto adverso de los químicos de las toallas y tampones desechables. “Hemos constatado que cuando las mujeres usan toallas higiénicas de tela o la copa tienen menstruaciones más cortas”, agrega.

Vetada en EE. UU.

En una charla de la plataforma TED Fabianova cuenta que en EE. UU. un presentador de la PBS le dijo que su documental nunca sería pasado en ese país por dos razones: por una escena en la que una artista noruega y su hija caminan por un lugar público menstruando silenciosamente con sus pantalones manchados y por una entrevista en la que una ginecóloga recomienda masturbarse y tener orgasmos para evitar los cólicos menstruales.

2 pensamientos en “Lunaroja

  1. Yo estoy preocupada porque al ponerme un dispositivo para planificar el Yadel deje de mestruar hace un año y al contrario de muchas mujeres esto si me a preocuapdo pero no he encontrado solucion pues quise retirar el dispositivo y no me lo permitieron que hasta que cumpla los cinco años.

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