El Cuenco de Baubo

Espacio del ÚTERO, la casa de todos.

“Sólo tienes lo que das”

2 comentarios

Isabel Allende de pie por justicia

En este abrazo vemos a dos grandes féminas que realizan su sueño de desenterrar de la amargura patriarcal a cientos e incluso miles de mujeres, y de despertar a tantos hombres. Féminas a las que estamos tiernamente agradecidas por su testimonio de artistas comprometidas con un cambio en la humanidad. Dan sus gotitas de agua, que para algunas jóvenes y mujeres, entre las que me incluyo –en ambas clasificaciones, claro–, es un inmenso mar de agua dulce del que bebemos, para entregar nuestras pequeñas gotitas. Compartimos este escrito de Isabel en el que cuenta por qué se pone de pie junto a Eve, por justicia.

Mi hija Paula murió en mis brazos a la edad de 28 años, un año después de haber sido diagnosticada con una enfermedad rara y caer en coma. Después, mi esposo Willie, pacientemente, viéndome afligida durante tres años, un tiempo tan lleno de oscuridad que ni siquiera podía llorar, anunció que necesitaba un cambio de aires y insistió en hacer un viaje. Elegí la India, ya que era un lugar que Paula siempre había querido visitar. LEER MÁS

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Autor: El Cuenco de Baubo

Asociación de mujeres y hombres que investigan en la identidad femenina de la especie humana. Todos habitamos el útero al inicio de nuestras vidas. Compartimos el cromosoma X. Todos los citoplasmas de nuestras células se originaron del óvulo... y más curiosidades, en nuestra publicación "Naturalmente Tú".

2 pensamientos en ““Sólo tienes lo que das”

  1. Que bueno! Yo sigo usando el video de “Tales of Passion” de esta diminuta gran mujer en mis clases de Ingles porque habla de eso que ella hace… vivir la vida con pasión.. dar con pasión… si no damos no tenemos nada y, al revés tenemos tanto que dar! Gracias… tu nos das mucho también en esta entrega sin limites y llena de pasión, Ani.

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    • Querida Rosa, quizás en algún momento me he medido a la hora de dar, por no generar incomodidad o despertar envidias. Ahora no tengo vallas y cada día me doy cuenta de que nada se pierde compartiendo, todo lo contrario. Me atrevería a decir que cuanto más te das, más te llega, no sólo en cantidad, sino en profundizar. El árbol crece hacia el cielo y, a la vez, va ahondando sus raíces. Gracias a ti Rosa.

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