El Cuenco de Baubo

Espacio del ÚTERO, la casa de todos.

CÓMO TRANSMITIR EL ODIO AL CUERPO

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Las palabras que decimos sobre nosotras mismas pueden calar muy hondo en aquellas personas que nos rodean.

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 Traducción: Mines y Eloísa, de Proyecto Kahlo

Querida Mamá,

Tenía siete años cuando descubrí que eras gorda, fea y horrible. Hasta ese momento había pensado que eras preciosa -en todos los sentidos-. Recuerdo ojear viejos álbumes de fotos y ver imágenes tuyas en la cubierta de un barco. Tu bañador blanco y sin tirantas parecía tan glamouroso como el de una estrella de cine. Cada vez que tenía la oportunidad sacaba ese bañador oculto en tu cajón de abajo e imaginaba un tiempo en el que yo sería lo suficientemente mayor para llevarlo; en el que sería como tú. Pero todo eso cambió cuando, una noche, estábamos arregladas para ir a una fiesta y me dijiste: “Mírate, tan delgada, guapa y encantadora. Y mírame a mí, vieja, gorda y horrible”. Al principio no entendí lo que querías decir. “No estás gorda”, dije seria e inocentemente, y tú contestaste: “Sí lo estoy, cariño. Siempre he estado gorda; incluso cuando era una niña.” LEER MÁS

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Autor: El Cuenco de Baubo

Asociación de mujeres y hombres que investigan en la identidad femenina de la especie humana. Todos habitamos el útero al inicio de nuestras vidas. Compartimos el cromosoma X. Todos los citoplasmas de nuestras células se originaron del óvulo... y más curiosidades, en nuestra publicación "Naturalmente Tú".

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